Lo que son las cosas, oiga... Desde estas crónicas, siempre hablando de historia, de tradición y de orgullo por la pertenencia a una actividad industrial que, hasta caer en el desarraigo social, consolidaba poco menos que cuatro siglos de existencia, y llego hoy y de sopetón descubro que, si primero nos vendieron a los franceses y después a los ingleses, ahora, en un cincuenta por ciento del negocio, pertenecemos a un fondo de inversiones chino. ¡Lo que son las cosas... y lo que estudia la gente!
Y digo «lo que estudia la gente» por la grandilocuencia que se han gastado en El Confidencial para escribir un titular llamativo... y hasta dramático, del amargo momento por el que pasa la marca española Tabacalera. Por descontado, lo del «amargo momento» y «marca española» —que es cosecha mía— lleva su carga de ironía y retranca. En la cabecera publicitaria de El Confidencial en versión digital, marcando altura y nivel, la presentación del periódico comunica de sí mismo que su redacción desarrolla un periodismo para lectores influyentes. El día 29 de septiembre del año en curso, en su sección Empresas, publica: Cómo Tabacalera quedó en manos de un emporio criminal que la ha llevado al borde del colapso.
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| Marcas premium de la Corporación Tabacalera. Cigarros cubanos de alta gama. |
Para una empresa de tanta experiencia y veteranía, para una empresa que hasta la segunda década del siglo pasado ejerció la caridad y la beneficencia social dando trabajo y un jornal a cuantas pobres desgraciadas, infelices mujeres y gente chusca de la chusma llamaban a su puerta, que en el siglo XXI se la hayan «metido doblada» no puede perdonarse como tal sacrilegio. La histórica bondad de Tabacalera no puede verse vejada de este modo... y más aún, por un chino. Sigo tirando de ironía y retranca, que después me explicaré.
Según se explica en los artículos de El Confidencial, en 2020, aquellos directivos anglosajones que en el año 2009, tras la OPA hostil con la que se hicieron con Altadis, declararon que la operación financiera en la que se habían embarcado les había supuesto tal esfuerzo económico que primero se enfocarían en recuperar liquidez y, después, volverían a mirar por la calidad del producto y por la fidelización de sus consumidores —en 2020, decíamos— debieron de tener una gran urgencia por inflar sus beneficios y dar excelentes resultados a los accionistas de sus fondos de inversión.
Para ello, Imperial Brands —que cuando nos compró se llamaba Imperial Tobacco Group— decidió poner a la venta la división de cigarros —puros— que todavía conservaba bajo la denominación española de Tabacalera. Volviendo un momento a 2009, pese a la adquisición inglesa, las mejores marcas premium de cigarros cubanos (Cohíba, Montecristo, etc.) siguieron bajo la gerencia española por cuestiones de la estrecha confianza que se había generado entre los productores cubanos y la dirección de Tabacalera S.A. ... o al menos eso argumentaron los voceros autorizados de la empresa.
La venta de Tabacalera se formalizó por 1.225 millones de euros que pagó un consorcio de inversores agrupados alrededor de las razones sociales Gemstone Investment Holding y Allied Cigar Corporation. Según dice El Confidencial, por entonces no era público que quien realmente estaba detrás de toda la operación era un magnate asiático llamado Chen Zhi, dueño del conglomerado The Prince Group. En 2025, el susodicho Chen Zhi fue detenido en Camboya y extraditado a China, donde permanece en prisión acusado de fraude electrónico manipulando el mercado de los bitcoins, de lavado de dinero de actividades ilegales e, incluso, de someter a la esclavitud a sus trabajadores en Camboya. En China piden para él penas de grave alcance.
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| Chen Zhi, fundador del Grupo Prince (de la web Prince Holding Gruoup) - El Confidencial |
Llegados a este extremo, en el que el máximo accionista arrastra al desastre a todo su grupo de inversión, la división de puros de Tabacalera se ha declarado en concurso voluntario de acreedores para protegerse de su propio dueño. Preventivamente, a Tabacalera le han sido bloqueadas la totalidad de sus cuentas bancarias y se han visto paralizadas sus líneas de crédito; pero, habiendo obtenido licencias temporales para seguir exportando y vendiendo en Estados Unidos y en el Reino Unido, intentan evitar el colapso financiero y operativo total. En definitiva, que el complejo lío legal en el que se halla metida la que fuera la histórica marca española... y pública, es monumental.
A su favor, y como atrayente activo para la venta a posibles nuevos propietarios, la empresa española alcanzó un alto rendimiento repartiendo dividendos en el mercado chino por valor de 220 millones en los cuatro primeros años, y en 2024 volvió a repartir 70 millones tras un beneficio empresarial neto de 193 millones. Sus empleados suman 2.656.
Al final la solución pasa por venderse a un nuevo grupo inversor y seguir funcionando. Y entonces aparecen algunas preguntas: ¿cómo es que ante tal maremágnum de conceptos jurídicos y legales puedan estar maniobrando para salvarse el culo?, ¿cómo es que se argumenta engaño y ocultación de información en aquella compra y pese a ello se liaron la manta a la cabeza vendiendo?, ¿cómo es posible que nos engañaran a nosotros... a los paisanos del Lazarillo de Tormes, el pícaro por excelencia?
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| "El Lazarillo de Tormes", por Luís Santamaría y Pizarro - 1887 |
Las respuestas puede que pasen por satisfacerse con otra pregunta: ¿quién ejerció de verdadero pícaro dentro de este negocio entre tunantes y maleantes? En la sempiterna y omnipresente presencia del gabinete jurídico Garrigues puede encontrarse la clave. Este famoso e importante gabinete de abogados que fundaran los hermanos Antonio y Joaquín Garrigues Díaz-Cañabate ha sido asesor y protector de los intereses de Tabacalera, y también ha mantenido estrechas ligazones con gobiernos, el alto empresariado, el mundo de las finanzas y las relaciones comerciales internacionales... casualmente incluidas las que se mantienen con EE. UU. y China.
¿No empieza a oler todo este embrollo a chamusquina? Los mismos que investigan la información necesaria para la toma de decisiones, los mismos que estudian los entornos posibles y los escenarios resultantes, los mismos que asesoran las firmas y que las validan judicialmente... ¡estos mismos ya tenían una solución que ahora están llevando con la muleta muy bien templada! Y de cara al mundo, Tabacalera quejándose y argumentando haber sido engañada y estafada. Mientras los beneficios entraban con alegría, no importaba que el negocio tuviera sus claroscuros; pero en cuanto las cosas vinieron mal dadas, ¡agua! Y a recoger el chiringuito que hay presencia de la bofia.
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| El timo de la estampita. El genial Tony Leblanc interpretando a un pícaro timador en la película "Los tramposos" |
Andaría rodando el año 2007 y sí, reconozco y confieso que, atraído por el querer saber qué y cómo se cocían las negociaciones con Altadis en Madrid, acepté colaborar en una representación sindical minoritaria que había vuelto a alcanzar los porcentajes de votos necesarios para retornar a las mesas de negociación. No me duraron mucho las ganas porque, visto lo visto y vivido lo vivido, salí de esos contubernios y ámbitos escopetado. Actué en conciencia y dejé paso a otros con otro tipo de «sentrañas».
La cuestión y la anécdota se dieron, como decía, desarrollándose 2007. Estábamos por Madrid y a las oficinas de las secciones sindicales en la Glorieta de Quevedo nos llegó un más que sorpresivo aviso de asistencia a una presentación explicativa que, en la sala de conferencias del edificio de Altadis en la calle Eloy Gonzalo —justo al lado de la glorieta—, iban a desarrollar directivos de la compañía.
Tras la mesa y los micrófonos aparecieron como cinco o seis directivos perfectamente uniformados con traje oscuro y corbata ostentosa. Lucían cabelleras lisas u onduladas que brillaban por los afeites que usaran y... no miento, que así eran, uno tras otro se fueron pasando el turno de palabra para soltar una larga y hasta incomprensible perorata, acompañada de coloridas diapositivas, en la que expusieron una maniobra comercial internacional para mover la exportación y venta de los cigarros premium hacia EE. UU. y Europa a través de Canadá.
Azafatas moninas de aspecto, además de asistir a los conferenciantes en el escenario, fueron ofreciendo el micrófono inalámbrico a quien quisiera intervenir desde el patio de butacas. Recuerdo a Koldo, miembro de CCOO y a quien después volví a tratar cuando me trasladé a la Fábrica de Tabacos de Logroño, que cuando le llegó el turno agarró aquel artefacto y no lo soltaba, toda vez que se enredó en un interminable bucle de repetir no sé qué de objetivos a aprovechar con las sinergias de negocio dadas para que revertieran también beneficios a los trabajadores... cuando, en realidad, lo que nos habían presentado aquellos engominados directivos había sido la ingeniería fiscal que les habían inventado los asesores económicos y jurídicos para desviar la exportación hacia Canadá, beneficiándose de las exenciones fiscales que se obtenían con todo ese gran trayecto y recorrido geográfico del producto elaborado y que, en suelo patrio, se convertía en un aumento exponencial de beneficios sin pasar por la «caja» del fisco.
Zorras, zorros y otros depredadores y aves rapaces habían preparado el informe, habían planificado la operación, dispuesto el entorno y el escenario perfectos y solo quedaba poner el proyecto en marcha. A la empresa, la información se la daba el mismo que debía de controlarles fiscalmente y los entornos se los facilitaban los que gobernaban los mercados internacionales. Y si hiciera falta, ya se reglamentaría al uso. Vamos, de doctorado del Lazarillo de Tormes. Pícaros y maleantes como ellos solos y donde los hubiera.
Solo porque lo he nombrado, y porque Koldo no se contaba de entre lo peorcito de los «cocos», en 2009 se había convertido en el secretario general del sindicato en La Rioja y, llegando a las puertas de la siguiente convocatoria a elecciones sindicales, no perdonándole ser vasco, los de la gran casa riojana se encargaron de montarle un quilombo de dineros no muy claros, con secretaria de gestión incluida por medio, y lo defenestraron por la vía rápida. Y en el asunto de Canadá y sus vías fiscales alternativas, no a todas las tabaqueras que siguieron nuestro modelo les fue igual de bien; años más tarde fueron llevadas a juicio y sentenciadas al pago de grandes multas por fraude fiscal. También les fueron reclamados los beneficios obtenidos y hasta algún alto directivo acabó entre rejas.
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| Una de las algaradas —en esta ocasión en febrero de 2006— a las puertas del edificio de Altadis en la calle Eloy Gonzalo. No aparezco en la fotografía porque soy yo el que la está captando. |
Del resumen y comunicados que después publicábamos y que no faltó de aquella sesión explicativa, hasta los de la oposición tomaron la costumbre de depositarlos en las mesas de los directivos y siempre sabíamos... porque había compañeros nuestros en las oficinas centrales, que les conseguíamos arrancar una sonrisa socarrona viéndose retratados en la realidad y no glorificados, como hacían otros que solían regalarles los oídos y los egos.
Pues eso, que al final y tras tanta fanfarria de lo redactado por El Confidencial, como que no me queda muy claro que el chino se la metiera doblada a la panda de asesores, abogados y directivos de Tabacalera cigarros; que por contra a lo que vemos en el cuadro del Lazarillo de Tormes, en esto del chino, lo mismo el burlador, el pícaro, ha sido otro.
Fuentes documentales:
- Periódico El Confidencial.com, en fechas: 24/04/2020,12 y 27 de febrero de/2026 y, 15 y 19de septiembre de 2026
- Diario de Cuba.com, 17/12/2025
- Mis archivos personales







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