jueves, 24 de septiembre de 2026

0-52 Las cigarreras, la fábrica y el tabaco, año 1904

 

 Alicante, 1904

 

        Más de una vez, ya sea por escrito o en conversación, he señalado que para la prensa alicantina no había día en que no se escribiera algo relacionado con las cigarreras o la Fábrica de Tabacos. Hablo de la prensa histórica: la del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. De un modo u otro, ya fuera por cuestiones laborales y económicas sobre sus jornales, o por asuntos sociales y de la vida cotidiana de Alicante, la prensa local escribía teniéndolas a ambas como protagonistas.

        Y entonces, ¿por qué no probar con una búsqueda y corroborar lo dicho? Si eligiera una palabra para buscar y un tramo entre los resultados ofrecidos… ¿obtendría ese protagonismo anunciado? ¿Tendría noticias de las cigarreras o de la Fábrica suficientes como para escribir una crónica? Comprobarlo no requería más esfuerzo que ponerse manos a la obra.

        Acudiendo a la hemeroteca de la Biblioteca Virtual de la Prensa Histórica, tecleo la palabra «tabacos», elijo como provincia y localidad de búsqueda Alicante y, al momento, aparecen 21.458 resultados, de los que solo podré consultar los primeros diez mil. Frente a mí tengo doscientas páginas en las que indagar y elijo empezar desde la última de ellas: la doscientos. 1904 es el año, y mediados de diciembre, la última de las fechas en las referencias incluidas en esa página.

 

Cigarrera fumando - Sevilla 1880. Sin autor reconocido. Restauración fotográfica mediante IA.La imagen recoge el extendido tipo social ligado a la cigarrera como mujer de carácter y muy independiente, ya que dispone de ingresos propios.

 

        Al llegar a la página 194 ya he cubierto el último trimestre de 1904. Este es el resultado de la búsqueda: la triste noticia del asesinato de una cigarrera a manos de su marido, el curioso caso de la viuda del periodista Sr. Valero, la problemática constante con el servicio del tranvía de los belgas y el apunte sobre la incorporación de los trabajadores de la Fábrica de Tabacos a la organización obrera La Fabril.

        La Fabril se anunciaba con sede en el Centro de Sociedades Obreras (en la Avda. de Zorrilla, núm. 2) y aglutinaba a los obreros de las fábricas del petróleo, gas, conservas, esparto, fideos y chocolates. La prensa también escribió sobre un intento de robo de tabaco y sobre la nada graciosa, pero desprendida, bofetada «porque sí» de un borracho a una cigarrera.

        —María Planelles se llamaba. Tenía treinta años de edad y rasgos de haber disfrutado de una esplendorosa belleza. Así presentaba la prensa a la desgraciada cigarrera que había resultado muerta por los disparos del que era su marido. Transcurría el 9 de diciembre cuando, en sus páginas, la prensa alicantina le dedicó detalladas galeradas a este luctuoso parricidio.

        Para ese mismo día, los redactores de sucesos tuvieron trabajo acumulado: una disputa entre dos hombres que acabó con uno de ellos herido muy grave por bala (se temía por su vida) y el intento de suicidio que dejó sangrantes cortes de navaja en el cuello de un pobre desesperado que ya no podía más con el peso y la desgracia de una larga enfermedad. De estos dos sucesos se dieron detalles suficientes para explicarlos, pero nada más. Del asesinato de la desdichada María, en cambio, los alicantinos próximos a la zona, movidos por el morbo y el chismorreo, abarrotaron las calles y accesos, e incluso hicieron circular sus propias versiones.

 

Recreación gráfica del femenicidio al uso de las revistas de sucesos de la época. En este caso, he partido de un grabado publicado en la revista Las Ocurrencias, sobre un caso muy similar ocurrido en julio de 1911

 

        María estaba casada con Vicente Soler… el Compare Velo, ebanista y santjoaner de origen, quince años mayor que ella y que, por su vinculación al mundo de la delincuencia y por un robo, había pasado doce años en prisión. Llevaba ya un año en libertad y en ese tiempo no había cejado en su empeño de volver a convivir con María; la abordaba cuantas veces podía y la perseguía y acosaba por toda la ciudad. María lo rechazaba de plano, máxime cuando lo hacía responsable de la muerte de su única hija, dadas las múltiples penalidades y disgustos que habían sufrido.

        Como medida de seguridad, María hacía acompañada el recorrido hasta la Fábrica. A veces, incluso, solicitaba que la escoltara algún guardia urbano de la zona o el propio alcalde del barrio de San Antón. Ese día 9, desde el domicilio que compartía con sus cuñados en la calle Castaños —un matrimonio compuesto por un hermano del Velo y una prima carnal suya—, salió acompañada por una amiga. En las cercanías de la Fábrica, en la calle Empecinado, su marido hizo acto de presencia con sus consabidas amenazas y acoso. Temiendo la desgracia que se avecinaba, ambas mujeres corrieron aterradas buscando amparo allá donde las llevó su angustiada carrera. La amiga se refugió en la Escuela Modelo, pero María no tuvo la suerte de salvar la vida.

        Buscó refugio en el portal de la vivienda de una compañera cigarrera. Fue inútil: el Velo, tras maltratarla, sacó de su chaqueta un revólver del 15 y le disparó directa y certeramente al corazón. Después se suicidaría disparándose en la sien. Acción baldía, pues nunca alcanza a devolverles la vida a las asesinadas.

 

Grupo de cigarreras acudiendo al trabajo en la Fábrica de Tabacos de Sevilla, 1905

 

        —El caso de la viuda del periodista Sr. Valero fue un asunto que viene a corroborar aquello que también vengo señalando desde las primeras crónicas del blog: un empleo de cigarrera, más que ser objeto de una relación contractual de trabajo con pago por el mismo, era un acto de beneficencia. Ofrecerle un puesto de trabajo de cigarrera a una pobre desdichada era una obra de caridad… y dando gracias, además.

        De este modo, Rosario Vera, esposa de Federico Valero Arrach y madre de sus cuatro hijos, vio primero cómo se agotaba la poca fortuna familiar al enfermar este (al parecer, de una afección pulmonar que acabó siendo mortal). Después, su angustia se incrementó al no alcanzarle ni para lo mínimo con la ayuda económica que le procuraron los colegas de su marido: un auxilio a todas luces insuficiente dada la gravedad de la enfermedad y los altos desembolsos que requirieron los tratamientos médicos y farmacéuticos a los que se sometió en pos de recuperar la salud.

        Federico Valero empezó desde lo más bajo en el oficio de la prensa. Alcanzó la dirección de los periódicos La Vanguardia y El Pueblo, y como redactor jefe y plumilla se ganó el respeto de todos los diarios alicantinos. Comprometido con las ideas progresistas y liberales, era estimado por todos, fueran afines o ajenos a sus postulados.

        La cuestión estuvo en que, al enviudar Rosario, la Asociación de la Prensa de Alicante —que ya había impulsado campañas de recaudación popular para aliviar el quebranto económico de la familia— nombró tras el fallecimiento de su colega una comisión para que acudiera a entrevistarse con el administrador jefe de la Fábrica de Tabacos. Llevaban en mente solicitar —casi exigir— que le fuera concedida a la desgraciada viuda la posibilidad de trasladarse a un taller mejor y, asimismo, el ascenso de categoría.

        Por cómo se da a entender en la redacción de los distintos artículos, Rosario Vera ya era cigarrera. Al fallecer su marido, depender ella y sus cuatro hijos de los escasos jornales que ganaba como operaria de la Fábrica no le bastaba para una vida digna. Las aportaciones por cuestación popular que había recibido durante la enfermedad solo fueron un pequeño balón de oxígeno que, una vez agotado, la enfrentó a una dura y apremiante realidad.

 


 

        La Asociación de la Prensa de Alicante se tomó aquello muy en serio e instaba al administrador jefe, Sr. Martín Verona, para que trasladase a la viuda a un taller de labores selectas y la promocionase a una categoría profesional con mayores ingresos. Lo más probable es que presionaran para que la nombraran Maestra de Taller y así pudiera alcanzar la condición de empleada en nómina de la Renta del Tabaco, dejando de depender de los jornales al destajo diario.

        Sumado a la solicitud, pretendían ejercer una férrea supervisión para comprobar que así fuera. Una paradoja más sería que uno de los miembros de aquella insistente ejecutiva de la Asociación de la Prensa, Tomás Tato Ortega, dirigió tiempo después la Fábrica entre los años 1923 y 1934. La pista y la posible resolución inmediata de la petición para la viuda del Sr. Valero se pierden tras las últimas notas de prensa publicadas en diciembre de 1904.

 

        —En aquel último trimestre de 1904, el tranvía de la huerta acaparó unas cuantas notas de prensa en las que las cigarreras eran parte importante de las denuncias por el deficiente servicio que ofrecía la línea. Pura indecencia derrocharon los promotores de su instalación cuando, a bombo y platillo, anunciaban que su objetivo más elevado era procurarles una vida mejor a las cigarreras poniendo a su servicio tan moderno medio de transporte. Ya no tendrían que darse las interminables caminatas desde Muchamiel ni perder tantas horas molestas e improductivas en esos desplazamientos.

 

Tranvía de mulas de la línea Alicante a Muchamiel. Fotografía de Ramón Vidal Irles, de las colecciones fotográficas del Archivo Municipal de Alicante

 

        Hicieron sonar flautas, tambores y címbalos para anunciar también que a las cigarreras y a los obreros portuarios se les aplicarían bonificaciones en los viajes de ida y vuelta diarios con billetes de tarifa especial. Todavía hoy hay quienes sostienen que la construcción de la línea del tranvía de la huerta se dedicó a las cigarreras. Nada más lejos de la realidad: quien invierte dinero en un negocio no lo hace precisamente para regalarlo, y en este caso el negocio era seguro, ya que se disponía de una ingente población necesitada de una mejor comunicación entre los pueblos y la «capital». Si bien el servicio se cumplía en parte, no por ello dejaba de ser discutido y controvertido.

        Y lo era porque aquel servicio fallaba más que una escopeta de mistos en el aspecto técnico: cuando no eran descarrilamientos, eran máquinas de vapor que se paraban sin más o, en sus inicios, tiro de animales insuficientes y mal alimentados. Pero en lo que a esta crónica interesa, la indecencia residía en la nula regularidad de los horarios y en la masificación que ello provocaba, más aún en determinadas horas punta.

        Residía también en la escasísima comodidad de unas plataformas —las jardineras— en las que en verano te asabas de calor y en invierno te congelabas, al ir siempre expuesto a las inclemencias del tiempo. Las jardineras eran plataformas con techo, pero totalmente abiertas, que solo protegían del sol y del frío con unas sencillas lonas; eso cuando no tocaba terminar el trayecto a pie.

        Los excesos en la masificación también ofrecían penosos espectáculos de malos tratos a las mulas que, «a sangre», tiraban de aquellos tranvías en las pendientes a base de fustigazos. Y lo más injusto, porque ya era una cuestión monetaria que abría agujeros en las economías de las cigarreras, eran los no pocos jornales y reales perdidos en el destajo por culpa de los retrasos.

        Por si fuera poco, en caso de verse obligadas a hacer noche en Alicante porque el servicio de tranvías dejaba de funcionar, los billetes no se canjeaban para el siguiente trayecto y se perdía la bonificación del billete de ida y vuelta en la misma jornada. Obligadas a quedarse en Alicante por la falta de transporte, la pernocta corría de su bolsillo y sus familias y hogares quedaban desatendidos.

 

Tranvía de mulas con la típica "jardinera". Línea de Alicante a Muchamiel, a su paso por la Santa Faz. Fotografía de Cirpiano de Frías Peraza, 1910; de las colecciones fotográficas del Archivo Municipal de Alicante

 

        Así pues, la prensa, dando voz a las críticas y disputas constantes de las cigarreras, un día sí y otro también, ponía en la picota el servicio prestado por el tranvía de «los belgas», bautizado así para ahorrar la transcripción completa de su denominación: «Compañía General de Tranvías y Ferrocarriles Vecinales de España», con sede mercantil en Bruselas. El tranvía de «los belgas» cerraba el año 1904 a pie cambiado en cuanto a la calidad y fiabilidad de su servicio.

 

        —Sigue la prensa alicantina ofreciéndonos en sus páginas datos tan interesantes como el referido a la incorporación de los operarios de la Fábrica de Tabacos a la asociación obrera La Fabril. Esta asociación estaba domiciliada en el Centro de Sociedades Obreras y englobaba a los operarios de las dos fábricas del petróleo, las de tabacos, gas, conservas, esparto, fideos y chocolates. La reseña habla de todos los obreros que trabajaban en las fábricas de Alicante.

        Poca cosa más se ha podido recoger sobre este anuncio, y es una lástima: de entenderse que el concepto «los operarios/obreros de las fábricas de Alicante» incluía a las mujeres trabajadoras, estaríamos ante una primicia sobre la tan traída y llevada noticia de la primera incorporación de las cigarreras a la reivindicación sindical a través de La Feminista, en 1910.

        En marzo de 1905, La Fabril solicitaría su ingreso en la federación local de sindicatos de la Unión General de Trabajadores y, en octubre de ese mismo año, la prensa anunciaría que en el Gobierno Civil se habían registrado unos nuevos estatutos y un reglamento reformado para La Fabril.

 

        —Y finalmente, entre diciembre de 1904 y los primeros días de enero de 1905, la prensa habló de un intento frustrado de robo de tabaco en rama. Al parecer, la jefatura del servicio del resguardo (cuerpo dedicado a la lucha contra el contrabando) había recibido información sobre las intenciones de un robo en ciernes.

        Personados en la Fábrica y en colaboración con la dirección, dos agentes del resguardo iniciaron un registro por los tejados que resultó positivo: entre el terrado de la carpintería y el de la iglesia de la Misericordia —entonces instalada en la propia fábrica— se encontraron ocho grandes sacos llenos de tabaco, cuyo peso se estimó en unos 400 kilos de hoja.

        En la explicación del suceso se suponía la complicidad interna: alguien desde dentro de la fábrica habría depositado el tabaco en los tejados a la espera de que, durante la noche del domingo, gente externa escalara los muros para consumar la sustracción.

 

 

Tranvía de la huerta... con locomotora a vapor, cruzando por Santa Faz. De la colección de Francisco Sánchez, 1908. Archivo Municipal de Alicante

 

        —Se dio noticia también de la renuncia por enfermedad a los puestos de vigilante nocturno por parte de José Ortiz, y de portero segundo por Francisco Pomata, quien desafortunadamente fallecería en fechas muy próximas a su cese.

 

        —Y con la ostentosa generosidad de los parabienes deseados para el Año Nuevo, el día 17 de enero de 1905, un alegre ciudadano, visiblemente afectado por el alcohol ingerido, sin ton ni son y a la salida del turno de las bulliciosas cigarreras, le propinó una sonora bofetada a la primera que se le cruzó por delante.

        Ana Galindo se llamaba la desafortunada receptora; por Antonio Jerez García respondía el envalentonado borracho, y Raimundo Cayán fue el guardia municipal que detuvo y condujo al calabozo a semejante merluzo.

 

 

Fuentes documentales:

  • Hemeroteca Virtual de la Prensa Histórica
  • Colecciones fotográficas del Archivo Municipal de Alicante
  • Fondos gráficos propios 

jueves, 18 de junio de 2026

0-51 Verdades verdaderas... e incómodas

  

    Acudiendo al verbo popular, aquello de que “niños y gente loca, la verdad en la boca” vendría a ayudarme a plantear una serie de opiniones que, sin la osadía de pretender hacerlas verdades absolutas, bien sí son verdades a boca chica, calladas e incómodas.

    Personalmente, soy de la consideración de que barruntando ideas, al hablar en voz alta...  aunque lo haga para mí mismo, consigo dar con detalles que antes no había observado. Tal cual, pero en la persona de un tercero, me ocurrió en días pasados. Hasta escuchar en su boca consideraciones que yo mismo había utilizado en ocasiones anteriores, no caí en la cuenta de que había obviado una indagación documental mínima para ratificar el dato al que él hacía referencia.

    De lo que había estado leyendo en otras publicaciones y concluyendo al contrastarlas, me había sido suficiente. Bueno, no fue tanto así, pero casi. 1986 fue el año en el que, en el devenir laboral de la Fábrica de Tabacos de Alicante, las noticias sindicales tuvieron protagonismo porque, entre otras cosas, se notificó el reconocimiento como Patrimonio Sindical Acumulado del edificio que fue Juzgado de Distrito y Registro Civil, en la proximidad de la fábrica.

 

Documentación proveniente de los archivos del Patrimonio Sindical Acumulado.

 

    Se supo que en la recuperación lo habían estado pleiteando judicialmente UGT, CCOO y CNT, y que había sido la primera la que había conseguido llevarse el gato al agua, ingresándose una compensación económica de 70.000.000 de pesetas de la época. El edificio se encontraba en manifiesto deterioro y quedó abandonado… todavía aún más, a su suerte. Tras su paso como propiedad de Patrimonio Nacional y compensado su valor inmueble a la UGT alicantina, sin saber ya en qué manos quedaba su vida futura, fue agonizando hasta ser derribado y dejar el yermo solar que hoy día es su parcela.

    No solo fueron los documentos y las publicaciones las que me daban sustento, también estaba la memoria. Ésta fue reforzada en 1994 con una excelente publicación de nuestro compañero Rafael Cristóbal Rodríguez. Rafa nos la proporcionó para incorporarla en el libro conmemorativo “20 de Mayo – Dichos y Hechos de una Tradición”. La tituló “Historia de un edificio” y con sus textos nos ofreció un clarificador recorrido a lo largo del proceso que, paralelamente a la reclamación sindical, sobre ese mismo edificio se había promovido por los poseedores de los bonos de copropiedad emitidos en los años 30.

 

Título de propiedad de las cigarreras alicantinas. La Federación Tabaquera Española todavía no incorpora las siglas de UGT. 

 

    El proyecto de ese edificio provenía de la inquietud social que fue consolidándose con el asociacionismo “cigarrero” nacido con la Unión Tabacalera. La U.T. aglutinaba la iniciativa social y laboral… social y política que llegaba con la revolución social que se preconizaba en España con la proclamación de la II República.

    Con ese nombre y con esa intención, en 1916 la U.T. nació como una sección social local en la Fábrica de Tabacos de A Coruña. Poco a poco, bajo las mismas siglas u otras, como ya se venían dando estas aspiraciones obreras en todas partes, la propuesta de un proyecto federal nacional fue tomando cuerpo y en la gran mayoría de las fábricas tabaqueras españolas se abrió una sección local de la U.T. hasta fundarse en 1918 la Federación Tabaquera Española que las aglutinaría a todas. De la F.T.E., la revista Mundo Gráfico de fecha 15 de mayo de 1929 mostraría un reportaje gráfico del funcionamiento de su sede en la calle Embajadores, de Madrid.

 



 

    Entre las propuestas que manejaban en sus congresos nacionales, la consolidación de una eficiencia asociacionista, les era prioritaria. Con los edificios sociales locales se cerrarían los primeros círculos concéntricos que pretendía tejer una amplia red nacional. Estando unidas… y unidos todos los trabajadores de cada fábrica, ese mismo lazo de unión podría extenderse a todo lo largo del territorio nacional conformándose un frente común capaz de negociar colectivamente las ansiadas mejoras laborales y salariales. ¡Y hasta un tiempo hubo que eso mismo se consiguiera…!

    Pero, dejando esa historia para un mejor momento de ser referida, concentrándonos en lo de los edificios sociales tabaqueros, solo consiguieron realizarse en A Coruña y en Alicante. En las dos ciudades, el modo de actuación para poder levantarlos fue el mismo. Se emitieron unos bonos sociales de 100 pesetas cada uno, que fueron sumando el capital necesario para pagar los terrenos y la construcción. Lo recaudado era dinero de las cigarreras y de los tabaqueros que lo aportaban con esa ilusión de ver construido un proyecto tan ambicioso, propio... ya sin el paternalismo que venía gastándose la Compañía Arrendataria de Tabacos. Ésta, viéndose obligada por la evolución de las nuevas normativas internacionales en cuestión de salud laboral y de higienización que adoptaba el Estado… no tuvo más remedio que ir incorporándolas. Aunque nunca se dio a prisas.

    No había sido una única vez que se les habían prometido mejoras y avances, y que, por el contrario, bien no llegaban a formalizarse, bien se veían minorados por el alcance de las inversiones económicas que debía de sufragar la empresa. Valga recordar el fastuoso proyecto de la Casa Cuna y Escuela que se prometiera en 1923 y que, por el contrario, en 1928 acabó reducido a una mínima expresión de dispensario médico y sala de lactancia.

    Al final, las cigarreras y los tabacaleros alicantinos, con sus propios recursos se construyeron un edificio de tres plantas y azotea, con escuela infantil, sala de lactancia, biblioteca, salón de actos con 700 butacas y escenario, varias oficinas, salas de reuniones, economato y vivienda para el conserje. Con 487m2 construidos por planta, el edificio tenía una presencia imponente.

 

Imágenes y planos de www.urbipedia.org

 

    Si bien el día 12 de febrero de 1936 llegaron a disfrutar de una inauguración oficial cargada de simbolismo y de discursos de renombrados representantes políticos y sociales, con la sublevación militar del 18 de julio, todo fue complicándose para todos y… para todo. Estas tristes historias belicistas siempre acaban por exigir posicionamientos políticos en cada una de las partes litigantes y las casas de las Cigarreras no pudieron escaparse a las consecuencias de los acuerdos tomados. En enero de 1937, entre tiras y aflojas a los que se negaba el núcleo fuerte de la Unión Tabacalera… el de las “chaconeras”, el posicionarse se aplicó a través de una serie de asambleas “magnas” locales que buscaban cerrar un compromiso de representatividad mayoritaria elegida por el conjunto de los trabajadores. Se buscaba el el que se sumaran a unas siglas sindicales o políticas… que lo mismo tiene, que lo mismo trae.

 


 

    Severino Chacón y sus asociadas “chaconeras”, durante mucho tiempo, se batieron el cobre en pos de la total independencia de sus siglas. La UGT les acosaba constantemente y la CNT no alcanzaba a afianzarse en una mayoría con diferencia. A Severino Chacón, cantero gallego que se había formado de manera autodidacta en las bases del socialismo, aquello de verse sometido por la UGT no acababa de agradarle… lo mismo con las ideas socialistas no tenía tanto problema, pero, con la UGT había habido fuertes roces en la Fábrica de Tabacos de Madrid. El sindicato Vindicación, o según otras fuentes, Vindicación Obrera, de afección a la UGT, se había gastado maneras casi gansteriles en sus diferencias de opinión con las decisiones y medidas de presión que desarrollaban en Madrid las cigarreras y los tabacaleros “chaconeros”.

    La cuestión de la representación de siglas por decisión mayoritaria quedó resuelta con los números en votos que obtuvo la UGT. En Alicante, por parte de la CNT y sus asociados, la cosa no gustó y en la prensa local del periodo de guerra quedaron muestras escritas de esa refriega. Los de CNT se negaron a perder su propia identidad bajo las siglas de la UGT y prácticamente, sus afiliados fueron expulsados de toda negociación o representación tabaquera.

    No me cabe la menor duda de que, en el caso de la copropiedad del edificio, esta decisión debió de tener un efecto similar. Copropietarios cenetistas, mujeres y hombres, e incluso no asociados a sigla alguna, acabarían expulsados de su propia casa. No sería esta la última de las aleatorias apropiaciones. En A Coruña debió de ocurrir de igual manera y efecto y, las dos casas de las cigarreras, quedaron encuadradas en los bienes inmobiliarios de la Federación Tabaquera Española... ahora dependiente de la UGT. Así se le nombra en la prensa alicantina tras la “famosa” asamblea señalada y de ese modo de nombrarse, quedan documentos gráficos y escritos que lo expresan. 

 

A la izquierda, recorte del periódico Bandera Roja, 23-01-1937. A la derecha, el  periódico Nuestra Bandera con fecha  10-06-1938.

 

    Tras esto, un siguiente paso para que al acabar la guerra se le considerara un bien sindical rojo a incautar y no se le diera reconocimiento como propiedad de las cigarreras es el que la Federación Local de Sindicatos de la UGT, pasara de su ubicación en el Paseo de los Mártires, nº 2, a instalarse en el local de la Federación Tabaquera Española, junto a la Fábrica de Tabacos.

    No es de extrañar, que quienes vieran la cabecera de la Federación Local de Sindicatos de la UGT anunciándose a la puerta del edificio tabaquero, asociaran después la propiedad. Tocando el concepto del título de propiedad, en las gestiones que se realizaron en los años 80 por parte del bufete de abogados que se pagaron las cigarreras, la cosa no quedaba nada clara puesto que, de la asamblea magna no quedaron actas y del supuesto registro de la compra-venta o cesión a favor de la UGT, tampoco. Desde el sindicato argumentaban que muchos documentos fueron destruidos durante el periodo guerra civilista. Y se quedaron más largos, que anchos.

    Así que poco, o nada, pudieron reclamar las cigarreras porque, de igual modo que se dice del valor en la soldadesca, del título de propiedad, “se le supuso” finiquitado por la UGT. En la reclamación del Patrimonio Sindical Acumulado, los mismos documentos no válidos que demostraran que los edificios fueran propiedad de los trabajadores tabaqueros, pese a no disponerse de ellos, tuvieron más valor para que se le concedieran las compensaciones a la UGT.

 

Texto perteneciente al trabajo de Francisco Moreno Sáez, "Bienes incautados a organizaciones y particulares afectos al Frente Popular", donde, si bien se recoge la realidad de la compensación económica, omite el comprometer quiénes eran sus legítimos propietarios.

 

    Y si lo nombro en plural es porque para ambos edificios, el de A Coruña y el de Alicante, la decisión del PSA fue la misma. El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, en circular del 24 de noviembre de 2006, con relación a la reclamación interpuesta por la Unión Tabacalera de A Coruña, resolvía: “En relación con el inmueble situado en la Av. Fernández de la Torre, en A Coruña, procede desestimar la solicitud presentada, de forma independiente, por la Unión Tabacalera, ya que esta entidad no acredita tener carácter sindical a la fecha de entrada en vigor de la Ley 4/1986, de 8 de enero, de conformidad con la doctrina fijada por el Tribunal Supremo. En todo caso, este expediente indica que la entidad incautada en su día, Cooperativa Unión Tabacalera, dependía, sin personalidad propia, de UGT, por lo que de concurrir los requisitos legales la compensación del inmueble mencionada correspondería a UGT”.

    A la luz de lo expuesto, a las cigarreras coruñesas y alicantinas, lo mismo les dio que se les decomisaran las sedes sociales por la Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S., que por la UGT. Dos situaciones idénticas y con igual desenlace, aunque, la fortuna del edificio de A Coruña es la de que sigue en píe. Eso sí, con letras de gran formato en su fachada que lo distingue como la sede de la UGT coruñesa.  Con dos palmos de narices se quedaron las cigarreras en ambas ciudades. Y hasta aquí, la historia y los datos.

 

    Lo comprometido entra ahora en escena.  El pasado 29 de abril, en anticipo a la celebración del 1 de Mayo, a las cigarreras alicantinas se les convocó a un acto de reconocimiento en la sede de la UGT local. Tomaron la palabra la representación política, la representación sindical, investigadores, las trabajadoras de la Fábrica de Tabacos y familiares.

 


 

    Se pronunciaron palabras de homenaje, frases de reconocimiento, reivindicaciones y hasta alguna que otra denuncia por cómo se las tiene a las cigarreras sin un espacio para reunirse. Los turnos de palabras pretendieron aportar historia y anécdotas, fueron palabras que expusieron pretensiones de proyectos inmediatos y de futuro... y fueron palabras que sin evaluarlas convenientemente rozaron la hipocresía. Cuestión aparte sería el que se diera por enterado el público asistente y la propia representante de la UGT cuando ofreció esa sede para que las cigarreras la sintieran y la usaran como propia.

    Pues miren ustedes por donde, no es que dijera aquella muchacha ninguna tontería, sino más bien, una verdad verdadera e incómoda. 70.000.000 de pesetas de las del año 1986 fueron los que se endosaron en la UGT como compensación de aquel edificio en la calle Sevilla, nº 2, a costa de las cigarreras. Nada fue diferente a lo que concurriera en enero de 1937.

    Y como no hay dos sin tres, habiendo utilizado antes el término “hipocresía” y si por aquello del acaso algun@s de l@s interesad@s me leyeran o les llegara mi crónica, que en el cartel anunciador de la UGT aparecieran lemas tales como: “Unión, fuerza y solidaridad – UGT” y “Memoria, lucha y dignidad – Ayer, hoy y siempre” y que tras los elogios como colectivo... el de las cigarreras, como luchador y de carácter, ojiplático me quedé después al visionar los videos propagandistas que se han marcado desde el ayuntamiento y los asesores de imagen del Sr. Alcalde, utilizando a las cigarreras como un colectivo homenajeado y por el que se han cumplido promesas en el contexto de la Fábrica de Tabacos ¿...?.

  

Allá donde dijere, lo que hoy toca decir es... 

 

    Veinte años se lleva el lugar de mil proyectos anunciados, a cada cuál más descabellado, costoso y alejado del mejor uso que se le pudiera haber dado: un gran centro social y público que dinamizara la cultura popular, que concentrara además de la historia de Alicante, la de la industria del tabaco, que para algo fue uno de los más importantes sustentos de la economía alicantina durante más de dos siglos y en el que, poco o nada, les hubiera costado dedicar una pequeña sala para que las cigarreras volvieran a estar presentes en la que, por derecho propio, es su casa.

    Ojiplático quedé porque, un día nos ponemos muy dign@s en una casa prestada que para ironía histórica, nos debe mucho, y al día siguiente le hacemos palmas y le dedicamos sonrisas a quien representa una institución pública que ningún caso nos ha hecho en veinte años de falsas promesas. ¿No será que, al final y en parte, algo de responsabilidad tenemos también en esos veinte años de ignominia?

    Pues aplicarse algo de autocrítica no vendría mal, porque, veinte años para conformar una asociación o una hermandad que aglutine representatividad de colectivo, que preserve nuestra historia y memoria viva, y que éstas puedan transmitirse a “nuestr@s niet@s”, o poca gana le hemos puesto, o hemos ido creando mitos donde no nos los merecemos.

    En la prensa escrita y como queriendo difuminarlo para que quede casi anecdótico, la articulista recoge la evaluación que le han dado las cigarreras a lo que han visitado: “Es bonita, pero está muy diferente” y añade que aunque no les convenza en exceso porque ni siquiera consiguen ubicarse en las salas por las que pasan, en algunos comentarios, la tónica es de aceptar la reforma en función al uso cultural que va a tener.

    No digo que el acto fuera de una entrega total porque yo no estuve presente y no puedo valorarlo, pero, digo yo que si de la memoria de mujeres luchadoras estamos ahora viviendo, de haber algo que decir, que reivindicar o de lo que protestar, lo suyo es decirlo, reivindicarlo y protestarlo sin dejarse usar en estos actos de puro teatro y de “moñerías”. ¡A ver si lo del orgullo y la tradición de la mujer de carácter, va a ser que se quedó en los tiempos pasados!

   

Alicante, 15-11-2009. Este era el proyecto que se anunció a bombo y platillo: las cigarreras, su historia, su documentación y hasta maquinaria de la industria del tabaco conformarían un Museo dedicado a las Cigarreras  ¿...?


 
    La historia de las cigarreras, para estudiarse, tiene horizontes mucho más amplios que los del festejo y el homenaje. La memoria viva está muy bien y, sin duda, se hace urgente el preservarla, pero, ésta sin la Historia... la de hache mayúscula, no tiene contexto. Y por lo de urgente, lo mismo hay que ir dándose algo de prisa que aquí y en este momento, no es que se nos esté pasando el arroz, es el que a este paso, de las últimas cigarreras, la lista de contactos, por desgracia y poco a poco, va minorando.

    Pues ya que he dado comienzo a la crónica con el apoyo del verbo popular, para el cierre, aprovecho y dejo dicho lo de que “el ojo del amo, engorda el caballo” para advertir que, como las propias cigarreras no se tomen en serio lo suyo, que poco o nada esperen de las instituciones, ni ahora, ni en el futuro... aunque, espere, amable lector, que lo mismo me doy un tremendo batacazo, que lo último en prometérseles ha sido “un espacio dedicado a la memoria de las trabajadoras en el que se expondrán fotografías de modo permanente”.

     ¡Tu veges... i tu veges!, ¡pa lo que hem quedat, pa les fotografies no més!

Y ni eso, porque para la imagen del cartel del 29 de abril, por lo visto no había a mano ninguna fotografía histórica de las cigarreras y para que se les contextualizaran los lemas y las siglas, tirando de la sufrida inteligencia artificial, todo resuelto.

 ¡Faz Divina! ¡Misericordia!

 

 

Fuentes documentales:

  • Biblioteca Virtual de Prensa Histórica:
    • Mundo Gráfico - 15-05-1929
    • Periodo 1936-1939: Bandera Roja, Nuestra Bandera y Avance 
  • Documentación aportada por Patrimino Sindical Acumulado - Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales -1986 y 2006
  • Cartel anunciador 29-04-2026 - UGT
  • Diario INFORMACIÓN: 15-11-2009 y 09-06-2026