domingo, 17 de mayo de 2026

0-50 De la memoria... y de las borlas de un general

 

    Hay que reconocer que el tiempo y las circunstancias, junto a la memoria, cuando menos lo esperas, son poseedores de la virtud del capricho. Hablo del año 1993 y andábamos metidos de lleno en los muchos proyectos que aglutinarían los actos conmemorativos de la celebración del 150 aniversario del día 20 de mayo como fiesta de las cigarreras alicantinas y, Lorenzo González, el entonces ingeniero director de la Fábrica de Tabacos de Alicante, tuvo la gentil deferencia de entender que una celebración de ese tipo podía ponernos en una ventajosa posición para recuperar la importancia y el protagonismo que siempre tuvieron para la ciudadanía alicantina, la fábrica y sus trabajadores.

     Abrir las puertas de la fábrica a Alicante podía ayudarnos a plantarle cara al preocupante ruido que desde las oficinas centrales en Madrid llegaba a todas las factorías de la tabacalera nacional: en breve plazo, habría inminentes cierres y muchos puestos de trabajo pasarían a amortizarse.

     Pese a esas inquietantes noticias, en el ámbito local, en lo próximo, para la celebración del 20 de mayo de 1994, no íbamos a dejar que fuera una celebración más. Cumplir 150 años de ininterrumpida tradición bien se merecía un esfuerzo y la pasión por realizar algo reseñable. No sin las controversias que suelen presentarse cuando los habituales se ven desplazados…, y en esto Lorenzo se mostró muy sagaz, porque alejó del proyecto y de su gestión a todo aquel que pudiera tener preclaros intereses egocéntricos, oscuros intereses económicos o incluso, retorcidos intereses políticos protagónicos, Luis y yo fuimos depositarios de su confianza y de su permiso para movernos libremente por cada rincón de la fábrica.

  

Interior de lo que fuera el Taller 1 de Habanos. En el cambio de tonalidades de la pared de la izquierda puede observarse el resultado de la elevación del techo.

 

    En esto mismo, y por la condición de haber trabajado anteriormente para un taller mecánico de fabricación de repuestos y de mantenimiento industrial de las instalaciones, personalmente ya llevaba una cierta ventaja puesto que, entre 1982 y 1985, fecha en la que ingresé en la nómina de Tabacalera S.A., muy pocos espacios y recovecos de la fábrica me quedaron sin transitar en el desempeño de esa tarea de mantenimiento industrial. El primero de los trabajos en los que participé con Talleres Martínez Mayor fue la remodelación del Taller n.º 1 en donde se elaboraba una de las marcas que más se mimaban entonces, los cigarrillos Habanos.  

     Se modificaron el techo y el tejado originales para elevarlos y crear un espacio optimizado para las instalaciones de servicio y dotar de mayor diafanidad al propio taller. Se estaba diseñando el primer taller dedicado a la producción de cigarrillos con maquinaria de más moderna tecnología. Parte de esos trabajos también llevaron reformas al edificio principal y a la zona que, en aquellos años, se ocupaba de la gestión de personal: el Departamento Social.

 

La naya resultante de la elevación del techo y tejado del Taller 1. A lo largo de su interior se dispusieron todas las instalaciones y tomas de los diferentes servicios: aire comprimido, líneas de vacío, alimentación neumática de tabaco, etc. 

  

    Se retiraron elementos como un vetusto montacargas que daba servicio entre la planta primera y la segunda altura. Se reacondicionaron las escaleras de acceso al Departamento Social a través de las oficinas de la planta baja y, en todos esos espacios, anduvimos nosotros trabajando. Recordaba la gran naya que coronaba la planta superior del edificio principal, pero no recordaba lo que allí se contenía más allá de una mermada antigualla de color gris verdoso rodeada por una tarima de madera que, en su placa de identificación, decía ser una máquina Dubrull. 

     También recordaba una mampara de madera del mismo tono grisáceo que, con cristalera y con una puerta de acceso, dividiendo espacios, corría de pared a pared, denotando que allí, antaño había sido instalado un taller de elaboración de cigarrillos.

     Cuando volví a visitarlo en el año 1993, íbamos Lorenzo, Luis y yo mismo, y subimos para echar un vistazo a lo que se había convertido en un archivo. En cajas alineadas y con etiquetas identificativas, allí dormitaba su historia parte de los fondos documentales de la Fábrica de Tabacos de Alicante.

 

La naya de la fachada en el edifico principal. Antiguo taller y posteriormente, archivo.

 

    El suelo de madera, añejo y alistonado, crujía a nuestro paso quejándose como para recordarnos de algún modo que su condición era centenaria. Todo estaba limpio y bien cuidado. Las ventanas se habían acondicionado para un mejor preservar aquel legado y el ambiente, iluminado por la luz natural, era ciertamente acogedor. La mampara seguía allí, también la vieja máquina y la tarima.  Los acompañaba un viejo reloj como los muchos que había repartidos en las paredes principales de cada taller, aunque parado, la maquinaria del montacargas y algo que a los tres nos llamó a sorpresa pese que parecía un detalle fútil y que por ello, poco comentario más le dedicamos en ese momento.

     Se trataba del retrato de un militar. Un retrato no de cuerpo entero, más bien era una pose de 3/4, pero en la que el susodicho se lucía con una cierta orondez y un fajín con bordón que le cruzaba el abdomen. El retrato se había reproducido en un tamaño aproximado entre los 40 x 60 cm que hoy día se utilizan para los carteles anunciadores de medio formato.

     Rodeaba al retrato un marco de madera, liso, sin florituras de tallados o similares y quedaba protegido por el clásico cristal que remataba el conjunto. Y ahí quedó para la memoria y el recuerdo. Hoy también forman parte de esa memoria y de la grata remembranza las personas de Lorenzo y de Luis. El respeto y la confianza marcaron aquella colaboración y ninguna de aquellas dos condiciones fue traicionada por las “partes contratantes”. Los actos conmemorativos del 20 de mayo de 1994 se desarrollaron en la medida que desde aquella pequeña comisión organizadora, logramos afianzar.

 

Reconstrucción del retrato olvidado. Edición del autor.

    No nos fue mal y el 150 aniversario de aquel día que rememoraba la suerte de solo haberse dado dos víctimas mortales en el pavoroso incendio de mayo de 1844 que destrozara el conjunto fabril, alcanzó la notoriedad esperada entre la prensa local y la ciudadanía alicantina. Esforzado trabajo fue el que se nos llevó todos aquellos actos, pero agradecida recompensa fue el desarrollarlos con buen tino.

     A pocos días que nos separan de un nuevo 20 mayo y también a escasas semanas de haber localizado una interesante crónica periodística local de fecha 9 de noviembre de 1939, su contenido me facilita esta crónica pues, tal como el río Guadiana juega a esconderse en su recorrido, lo que al comenzar mencionaba de lo caprichoso de la memoria, del tiempo y de las circunstancias, el retrato, tal como una aparición mariana, ha cobrado vida y ha acabado revelando un contexto.

     En aquel noviembre de 1939, el país entero andaba sometido a constantes actos de exaltación a los vencedores. Había mucha prisa en blanquear las motivaciones fascistas del golpe militar. Retornada por la fuerza a los de siempre la propiedad de la palabra y la del poder, todo eran “tournées” de héroes de alto rango que exaltaban la rápida organización en la reconstrucción de los organigramas de su propio sustento político. La mejor herramienta dada la miseria a la que se había abocado a la población vencida, fue la “ayuda social”: zanahoria y palo para doblegar la voluntad de quiénes en su momento creyeron en la revolución social.

     El general Aranda… Antonio Aranda Mata, General de Brigada y jefe de la Tercera Región Militar, a quien se le consideraba el héroe de la liberación de Oviedo, llevaba en Alicante unos pocos días dedicado a la revista de instalaciones y de hombres que tributaban homenaje de gratitud y de admiración al ejército liberador y a su Caudillo. Misa en la Concatedral de San Nicolás protagonizada por la Santa Faz, besos a la sagrada reliquia y reuniones con mandatarios militares, políticos y civiles por doquier, llenaban la agenda de la visita. Son palabras que se escribieron en la prensa local.

 

Gaceta de Alicante, 09-11-1939 - En la imagen, la visita a las dependencias de la redacción.

 

    Todos los nombrados se ocuparon diligentemente en agasajos, soflamas y discursos... y muchas idas y venidas a los puntos representativos de la ciudad. ¡Y cómo no!, la Fábrica de Tabacos fue una de esas visitas. Debía de hacer buen tiempo en Alicante porque a todos lados se trasladaron a pie. Lo mismo querían disfrutar de un tranquilo paseo, pero según lo que recogió la Gaceta de Alicante, más bien sería para sentir más próximo el baño popular de masas que los acompañaba en el trayecto.

     El director de la fábrica, José Vives Pons, actuó de perfecto anfitrión ofreciendo un caluroso recibimiento y acompañándolos en todo momento durante la visita. Vives se mostró amable y solícito ofreciendo toda clase de datos e informaciones sobre las instalaciones, la maquinaria y las labores fabricadas. Había dado instrucciones para el preceptivo adorno y el lucimiento de los talleres: banderas nacionales y leyendas alusivas a la gloriosa liberación de Oviedo competían con la profusión de las fotografías del Caudillo, de José Antonio y del ilustre visitante. 

     Formalizadas unas pocas entrevistas con los empleados y mediando espontáneos vivas y aplausos en honor al visitante, todos acabaron en el patio central donde, antes de la despedida final, al unísono cantaron con elevada emoción el “Cara al Sol”. 

     Ya veis, posibles y abnegados lectores, treinta años dormitando en la memoria el personaje aquel del retrato abandonado en la naya del edificio principal de la fábrica y ahora he podido resolver que se trataba del general Aranda. Algún devoto… o devota de aquellos aires políticos pasados, o tal vez solo por curiosidad por las cosas viejas, había ido guardando aquella reliquia que acabó olvidada en el silencio de un rincón sin actividad industrial. 

     A modo de dato añadido, el servicial Vives, que ya oficiaba como ingeniero en Alicante desde enero de 1934, llegado después a la Dirección, como buen legatario de los intereses de la Compañía Arrendataria de Tabacos, en la representación de la misma en los conflictos laborales que se le presentaban con el despertar que el colectivo obrero iba adquiriendo en la conciencia de clase y en la revolución social, estuvo coqueteando con la estrategia empresarial de darles algunas satisfacciones a cambio de que no incordiaran en exceso.

 

Transcripcción del artículo en el que la Unión Tabacalera mostraba su desconcierto en la conducta del director, José Vives.

 

    Al parecer, en su etapa primera como ingeniero alcanzó a alabar a las cigarreras en los avances asociacionistas que llegaron con la Unión Tabacalera. Las felicitó por la iniciativa de una sede social en La Coruña y participó en ese proyecto aportando un generoso donativo. En Alicante, también aprobó la construcción de una sede igual. Aportó ideas técnicas para su construcción, incluso.  Elogió la conformación de una biblioteca, celebró el cuidado de los niños, etc., pero, en junio de 1935, cuando las cosas iban tornándose algo más oscuras, las sanciones y las amonestaciones estuvieron a la orden del día. Su condición de miembro del Rotary Club, expresaba al menos esa inicial voluntad de servicio a la comunidad de la que participaban los avances sociales republicanos. ¿A qué se debía entonces la deriva adoptada? ¿Conveniencia..., adaptabilidad...?, todo pudiera haber sido posible.

     En octubre de 1936, por las cosas lógicas que trae consigo una guerra civil, fue separado del cargo. Volvería a la dirección con la finalización de la contienda y como bien recogen el artículo de la Gaceta de Alicante y otras redacciones posteriores, junto a otros directores de las más importantes instituciones alicantinas, no faltó su presencia en cualquier cotarro público... ya fuera político o civil, que se programara por el Movimiento en la ciudad de Alicante.

 

Diario Información, 02-12-1945 - De la reseña del homenaje al director de la Fábrica de Tabacos, José Vives Pons.

 

    Es más, el día 2 de diciembre de 1945, muy próximo a su relevo en la dirección por Rafael Dávalos, el diario Información... que a su vez era el relevo de la Gaceta de Alicante, recogió una nota de prensa en la que se homenajeaba a Vives. A las diez y media se paralizó el trabajo en todas las dependencias y se desplazó a todo el personal hacia las galerías del patio central. Allí recibió una gran ovación de todos. El primer ingeniero, Luís Colmenero, en un breve discurso lo homenajeó con sentidas frases.

     El interventor... nada más más y nada menos que el destacado contable Nazario Martínez Limorte, tomó el relevo para hacer una glosa de los veinticinco años de servicio del señor director y el empleado más antiguo, José Berenguer, le hizo entrega de un álbum con las firmas de todo el personal. Para el cierre del acto no le faltaron unas palabras de enervada soflama, pronunciadas por el representante de la Organización Sindical Española… el sindicato vertical, el augusto camarada Zaragoza Onofre.

 

Fotografías del mencionado acto de homenaje incluidas en el álbum de Actos Públicos 1945-46 de la Delegación Provincial de Alicante de la F.E.T y de las J.O.N.S, cedidas por el Departamento de Memoria de Alicante (DMA) - Donación Revenga - Ayuntamiento de Alicante

 

     En los archivos gráficos de las actividades públicas locales de la Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. en esos años, quedó constancia y memoria de ello... tal como concurriera con el retrato de aquel general circunvalado por un fajín con borlas.

 

 

        En esta crónica son recordados Lorenzo González Castaños y Luis Ramón Pastor López, ambos ya desaparecidos, pero, de quienes conservo la memoria de irrepetibles momentos compartidos. Un cálido abrazo dirigido allá donde quiera que sea hoy vuestra morada y descanso.

 

    Así mismo, quiero agradecer la cortés atención que me ha prestado Pablo Rosser Limiñana, concediéndome permiso para publicar las imágenes procedentes del Departamento de Memoria de Alicante. Gracias.

 

Fuentes documentales:

  • Biblioteca Virtual de Prensa Histórica
  • Fondo documental gráfico del proyecto Acción Tabacalera - Facultad de Arquitectura UA - 2014
  • Departamento de Memoria de Alicante (DMA) - Donación Revenga - Ayuntamiento de Alicante 

 

   


 

 

domingo, 12 de abril de 2026

0-49 Inmundas cigarreras

 

 Siempre tan ansiadas, siempre tan denostadas

 

    Para la crónica que a continuación escribo, la cronología de los acontecimientos va a darse a la inversa. Partiendo de una premisa y haciendo uso de la prensa histórica, hoy, el argumentario irá desarrollándose de más actual a más antiguo.

    Desde hace años, algo que en el análisis de la Historia se viene dando con mucha frecuencia, es el evaluarlo todo con la visión del presente. A este fenómeno se le conoce por “presentismo”: la proyección de los valores y de los juicios morales del presente en el pasado. Afortunadamente no todos utilizan esta percepción partidista cuando pasan a describir los hechos históricos, muchos se mantienen en la objetividad y procuran abstenerse de utilizar un lenguaje que emita juicios. Pese a esta bienintencionada teoría, en la práctica no siempre podremos mantenernos al margen.

    Otra cuestión añadida y no es la primera ocasión en la que lo planteo ...que no discuto, que en algunas publicaciones y declaraciones oportunistas varias, de éstas de andar por casa y de ir auto colocándose medallas, los mitos hasta ahora creados alrededor de la figura de las cigarreras, no ofrecen una visión histórica del todo fidedigna.

    Un ejemplo de ello sería el que las cigarreras aparecieran como mano de obra en la industria del tabaco porque se necesitaran unas manos más hábiles y más gráciles que las de los hombres para fabricar cigarros manualmente según la moda que llegara a Europa en el siglo XVIII desde las islas caribeñas. A poco que se investigue y que se lea en fuentes documentadas y en la hemeroteca de la prensa histórica, la conclusión queda como muy dudosa. 

 

La cigarrera - Tipos populares del Madrid de finales del siglo XIX

     Los gestores del control de la Renta del Tabaco, valedores de las cuentas financieras de la Corona, que no de las de los gobiernos o del Estado, sacándose un conejo blanco de la chistera de la prestidigitación, vendieron el enorme favor que se les hacía a todas esas mujeres que se acercaban a las reales fábricas a ganarse un jornal, como una dádiva cristiana en su favor. Decían, henchidos de sí mismos y de su fervor cristiano, que lo hacían para que pudieran salir de la miseria social y económica en las que ese populacho vivía.

    El abuso fue mucho y bajo la dadivosa protección de la beneficencia o caridad, bien que le sacaban las producciones a cambio de jornales de destajo, de retribución menor a los jornales establecidos para los operarios hombres y con jornadas de hasta 14 horas diarias... aun siendo, en muchos casos, niñas adolescentes.  Desde la propia Renta del Tabaco ya se referían a las elaborantas, pitilleras, cigarreras o fabricantas ...que así es como se las conocía en el Alicante dieciochesco, como pobres desgraciadas o infelices mujeres. La prensa llegaba a enseñorearse aún más, añadiéndolas a “esa otra gente del mal vivir”.   

    El aspecto graciable en esto de darles un trabajo era que, gracias a la extensa cantidad de mujeres que fueron cigarreras en las fábricas de tabacos nacionales, las ciudades y las comarcas aledañas que las aportaban como mano de obra, se veían favorecidas con un sector de su población que esquivaba la miseria con nuevas y mejores posibilidades. Estas mujeres ya no se daban a la mendicidad y la limosna. Se apartaban de la prostitución como medio de subsistencia ...salida muy probable sobre todo en las ciudades con puerto, y así, además, y volviendo a lo del manido principio cristiano, eran menos dadas a una vida inmoral, promiscua y pecadora, en general.

    Bajo estos preceptos ...que les aseguro no son míos, que son resumen de las muchas horas de búsquedas y lectura de lo que se escribiera en aquellas fechas, llevando de nuevo al centro de la crónica la importancia de las saneadas economías en las que se veían significadas las ciudades que poseían una de esas reales fábricas, no fueron pocos los prohombres políticos o notables que desde sus gobiernos locales y en ciudad española que bien se preciara, que elevaron propuestas al gobierno central para que se les construyera una fábrica de tabacos que empleara a sus mujeres.

 

Salida de las cigarreras de la Fábrica de Tabacos de Sevilla - Gonzalo Bilbao, 1905

     A poco que, además, un político local se hubiera colocado en un cargo importante del gobierno, la petición, respaldada por la corporación municipal de turno y hasta con proyectos ya avalados con propiedades inmuebles disponibles, con cálculos y planos firmados por arquitectos y hasta con previsiones financieras de costes y de beneficios, se llevaba a la preceptiva sesión parlamentaria en Cortes. Y como el portador hubiera sido designado ministro o cargo significativo, la cosa llevaba explícita una ardorosa defensa desde las tribunas del Hemiciclo; no en vano, y con toda seguridad, el compromiso se habría adquirido porque había sido una llamativa promesa electoral en la campaña previa.

    En la misma iniciativa petitoria al Gobierno siempre anduvieron comprometidas en el empeño varias ciudades a la vez, todas intentando arrimarse la ascua a su sardina y todas expuestas a los constantes vaivenes políticos del siglo XIX ...que no fueron pocos. Los políticos, sus idearios y los gobiernos resultantes, entre alzamientos de los espadones y una monarquía corrupta y maleable según conviniera, duraban muy poco en los cargos y en el tiempo. Pero como era lo que había y que teníamos como monótono devenir político y social, por pedirse no se perdía nada.

    Entre 1892 y 1895, la prensa nos ofrecerá noticias de estas peticiones por parte de Granada, Pontevedra, Málaga y Valencia. De Granada poco quedó escrito. De Málaga, que ésta y otras anteriores habían sido sus posibilidades ya que Cánovas del Castillo ya hubiérales autorizado una primera Fábrica de Tabacos para Málaga que quedó ubicada en el Palacio de la Aduana entre 1829 y 1839. A Valencia le pasaba lo mismo, ya contaba con una primera fábrica y en estas fechas pugnaba por una nueva construcción más grande y mejor dotada.

    Pontevedra me la reservaba para el final porque no deja de ser una singular rareza la insistencia y la perseverancia de su petición con más de veinte años de lucha, con terrenos asignados, con proyectos arquitectónicos firmados y con presupuestos que junto a la petición quedaban al sencillo trámite de una firma final que nunca llegaba por las cuestiones políticas antes mencionadas. Viajes y más viajes a Madrid que no conseguían traerse ratificado el anhelado proyecto. 

 

Gonzalo Bilbao, 1915 - Variación sobre el mismo trabajo anterior, la colorista y tumultuosa salida del trabajo de las cigarreras sevillanas 

     Por si no fuera suficiente ya con la convulsa e inestable pugna política, Lugo y Vigo le salieron como competidores en la proximidad. Málaga consiguió adelantarle en preferencias, pero sería Valencia la que se llevara el gato al agua dado que se desenvolvía muy bien en la aceptación de toda innovación que la Renta del Tabaco y su subcontratado relevo, la Compañía Arrendataria del Tabaco, les ponía delante. La maquinización en Valencia tuvo las puertas abiertas como sacrificio para afianzar el futuro de sus cigarreras, ¡se trataba de supervivencia pura y dura! Pontevedra se quedó soltera y compuesta a los mismísimos píes del altar.

    Para cerrar este periodo de tiempo y por ganarle algún simpático momento protagonista a Pontevedra, posiblemente por un gazapo de los redactores de la noticia, en el diario La Correspondencia y otros, se dieron a notificar unos disturbios laborales ocurridos en la Fábrica de Tabacos de Pontevedra. El diario La Época, con fecha 30 de marzo de 1885, se regodeaba de todos ellos señalando que para que la noticia fuera cierta, lo primero que hacía falta es que en Pontevedra hubiera instalada una fábrica de tabacos. Simpática a la vez que algo cruel quedó la anécdota y jactanciosa, como siempre lo fueron, las puyas que se dedicaron entre sí los diarios y los periodistas.

    Continuando en el orden cronológico inverso, la crónica nos lleva hacia la década de los años 50 y 60, periodo en el que los contendientes por una fábrica de tabacos fueron Almería, Córdoba y Valladolid. Lo de Almería acabó siendo un caso premonitorio para lo que le ocurrió a Pontevedra. Tuvo sus apoyos, tuvo su espacio ...sus terrenos, tuvo a los arquitectos y a los funcionarios de la Renta haciendo mediciones y trabajo de campo, y al final... se quedó sin marido casadero. De poco le sirvieron los ofrecimientos y las facilidades dispuestos por la corporación municipal y el gobernador civil. 

 

Archivos de la Comunidad de Madrid

     El caballo ganador, sin ser ni competidor anunciado ...ni esperado, fue Madrid. El día 5 de diciembre de 1864, las campanas de la parroquia de San Lorenzo con nervioso y excitado rebato llamaban a la alarma por el incendio detectado en la Fábrica de Tabacos de Madrid. El siniestro fue terrible y el impacto económico y laboral decantó toda decisión sobre aperturas de nuevos centros fabriles, en la recuperación del centro madrileño.

    Con esto, argumentado queda lo importante que suponía alcanzar la alta gracia de que una ciudad y su provincia fueran dotadas de una de las factorías de las rentas estancadas, en este caso de la Renta del Tabaco. En casi todos los proyectos y en casi todas las propuestas de nueva constitución, por el privilegio de sus ubicaciones urbanas y accesibilidad, siempre estaba presente la opción y oportunidad de acondicionarse su instalación a una propiedad religiosa, casi siempre conventos en desuso o con un muy inminente futuro a ser ex convento.

    De nuevo gran paradoja cristiana la del uso de un establecimiento consagrado para que las pobres desgraciadas, infelices mujeres oesa otra gente del mal vivir” como eran las cigarreras, recibieran la caridad de dárseles la oportunidad de una mejor vida para sí y para sus familias. Paradoja, porque ni siquiera por la riqueza que se generaba en el entorno social, el realizar su trabajo en esos entornos las libraba de las maneras maledicentes y casi ofensivas de todos: gerentes tabaqueros, periodistas y la propia sociedad.

    Si los adjetivos usuales antes referenciados ya me eran malsonantes, aunque haya que recordar que no podemos enjuiciarlos con nuestros actuales valores  ...el respeto hacia ellas como personas, como mujeres, como trabajadoras, como mantenedoras de hogares y de familias, vuelve a estar cuestionado al tropezarme con una reseña del diario El Corresponsal, de Madrid y de fecha 20 de diciembre de 1842, en la que lo del precepto cristiano del respeto hacia tus semejantes, no solo desaparece por completo, sino que alcanza cotas vergonzantes por la humillación que unas desproporcionadas argumentaciones y palabras infligen a estas mujeres: las cigarreras de Gijón. 

 

Cigarreras de Gijón a principios del siglo XX - Taller de desvenado.  Imagen de Julián Peinado, Museo del Pueblo de Asturias 

     Gijón y su ciudadanía dispusieron de un primer intento de fábrica de tabacos en el año 1822. Su vida útil fue cortísima, apenas 40 días. Quince años más tarde, instalada ya en una propiedad privada, en el Palacio de los Valdés ...y en arriendo, en el correr de ese año 1842 las cigarreras gijonesas sumaban las mil cien trabajadoras distribuidas en sus salas. Además de conseguir establecer una factoría, el objetivo y esfuerzo en todas esas corporaciones municipales se ponía también en aumentar el número de cigarreras que trabajaran en ella. En todas ellas la demanda de crecimiento de la plantilla se hacía constantemente, sobre todo, por dos razones: la primera, porque se aseguraba la consigna de producción y con ella... el futuro, y la segunda, porque a más cigarreras, más y mejor crecía la economía doméstica de esas ciudades. También el futuro de las ciudades dependía de esas fábricas.

    Para las ya establecidas, abrir nuevas fábricas suponía el azorado temor de una competencia mayor y de un reparto de la producción nacional que implicaría una merma considerable a todo lo proyectado para ese futuro tan dependiente del nivel de consumo de los fumadores. Anunciándose en 1893 la concesión para Pontevedra, la prensa alicantina, recogería ese azorado temor publicando una preocupante reseña. 

 


     En Gijón, desde 1838, añadiéndose las condiciones que reunía el inmueble que venía acogiendo la producción de cigarros y los insalubres ambientes en los que trabajaban hacinadas las cigarreras, la corporación municipal insistía en un cambio hacia un inmueble mejor y más espacioso ...más higiénico si cabe y que permitiera ampliar la plantilla superando las dos mil trabajadoras. De las opciones barajadas, tras cada análisis ...por ubicación, por medios e infraestructuras, por inversión y amortización, por espacio y condiciones, etc., la solución más viable, acertada o no, pasaba por ocupar para esta actividad fabril el convento de las Madres Agustinas. 

    En este establecimiento religioso creían poseer las condiciones y no iba a ser la primera ocasión que la Renta del Tabaco pusiera sus ojos en estos bienes inmuebles. Siempre concedió contraprestaciones económicas o inmuebles y en este caso, el convento lo habitaban escasas dieciocho monjas, ya sexagenarias casi todas, para las que no había relevo y que podían trasladarse a otra parroquia sin mucho quebranto.

    Las razones que esgrimían los ediles en favor de este intercambio se argumentaban arrancando desde la creación de la tabacalera gijonense recordando que: 

«...habiéndose ofrecido ocupación a la clase pobre del pueblo, se arrancó del vicio y de la mendicidad a una porción de familias que antes vivían exclusivamente de la caridad pública, favoreciendo además a las clases acomodadas porque aumentaban los medios de subsistencia haciendo lo propio con los consumos de toda especie, »...la ampliación abriría trabajo a centenares de miserables que ansían ganar su sustento y el de sus familias, »...sería un local más amplio, más desahogado y con buena ventilación en sus talleres, trayendo una notable mejoría de las condiciones de trabajo de estas cigarreras y que contribuiría a erradicar la ignorante y extendida idea de que Gijón sufriera de las terribles epidemias de fiebres por culpa de las miasmas que se respiran en  la Fábrica de Cigarros».

 

Tal vez la imagen de más impacto en la crónica de hoy. Cigarreras ancianas de la Fábrica de Tabacos de Sevilla a principios del siglo XX. Aquellas mujeres que un día lucieron jóvenes y vivarachas llamando la populosa atención a su salida del trabajo, a esa avanzada edad todavía acudían a los talleres de faenas auxiliares para ganarse un mínimo jornal y no acabar en la indigencia. Política y sociedad de otros tiempos.
 

    Con todo, pese a la siempre ansiada apertura y permanencia de una fábrica de tabacos, pese a la ansiada y siempre bien recibida mejora económica y mercantil de las ciudades, en el Gijón de 1842, en esa reseña de El Corresponsal de Madrid, siendo nefasto artífice su corresponsal desde Gijón, anónimo éste, sin firma pero posicionándose abiertamente en contra, amparándose sobre todo en la fe cristiana y criticando la posibilidad de que el convento de las Madres Agustinas fuese destinado a manufacturar labores tabaqueras, en medio de efluvios sulfurosos y señalamientos de incompetencia para con el gobierno, descargando mucha de su mala baba sobre las cigarreras, escribía sentenciando tras haberse concluido el novenario de la Purísima Concepción en la iglesia de ese convento de monjas Agustinas: 

 

“Nunca antes se ha visto mayor orden y compostura y jamás tanta aflicción reflejada en los semblantes de los concurrentes por la amarga consideración de no tardar muchos días en ver convertido aquel lugar santo en talleres de INMUNDAS CIGARRERAS

“He visto caer las lágrimas a algunos hombres de quienes ciertamente no esperaba tanta ternura y sentimiento”.

 

    Pobre industria del tabaco y pobres cigarreras, siempre tan ansiadas y deseadas, y como siempre tan denostada la primera y tan ultrajadas, las segundas. Con, o sin presentismo.

 

 

Fuentes documentales consultadas:

  • “Liadoras, cigarreras y pitilleras – La Fábrica de Tabacos de Gijón (1837-2002)”,

            por Luís Arias González y Ángel Mato Díaz

 

    Prensa Histórica por ciudades mencionadas:

  • La Razón Española 24-02-1864, Valladolid
  • El País 20-02-1893, Pontevedra
  • La Atalaya 20-03-1893, Pontevedra
  • Diario de Burgos y La Publicidad 21-03-1893, Pontevedra
  • El Día y El Estandarte 14-04-1894, Granada
  • La Unión Católica 26-04-1894, Málaga, San Sebastián, Logroño y Pontevedra
  • El Siglo Futuro 27-04-1894, Málaga, San Sebastián, Logroño y Pontevedra
  • El Orden 28-04-1894, San Sebastián, Logroño y Pontevedra

 

domingo, 8 de marzo de 2026

0-48 Una voluntariosa inventiva, el siempre vanidoso premio y la decepción (2 de 2)

  

El cautivador teorema del palo y la zanahoria

 

Para quien pueda andar algo desconcertado ...o perdido, con lo del título para esta segunda parte, además de ser usado como la fábula del burro al que si responde y avanza le mostramos una zanahoria para que siga haciéndolo, pero que le damos un buen palo mostrándole quién manda y a lo que debe de obedecer si acaso no le diera por andar, en políticas y técnicas de gestión empresarial esta metáfora se usa para incentivar el trabajo con premios y para disuadir con penalizaciones por si acaso se dieran incumplimientos en las tareas. Esto último también podría interpretarse como escarmentar la falta de colaboración. 

 

Recreación infográfica de la fábula del palo y la zanahoria

 

Descubrir ahora la historia de nuestro inventor alicantino, me trae a la memoria dos momentos muy parecidos en la evolución de nuestra industria tabaquera, siempre tan paternalista y posibilista según se cuente la historia de puertas para afuera y siempre también tan desvaída e insulsa para con los suyos sin ser faceta tan públicamente conocida. No hay más que recordar que sus obreros, hombres y mujeres, a excepción de sus gerentes y administrativos, hasta no estar inmersos en la lucha de clases de inicios del siglo XX, nunca fueron reconocidos como empleados, eran jornaleros a los que se les ofrecía trabajo y pago casi por caridad.

No es la primera vez que refiero que a las cigarreras siempre se dirigieron como pobres desgraciadas, infelices mujeres y resto de la gente de mala vida.  De su implicación en la calidad del producto acabado, parece que históricamente nunca fuera cuestión de bien hacer personal y profesional, pero, incluso en tiempos modernos, esas cigarreras que auparon labores y marcas de gran reconocimiento en los buenos fumadores, fueron muy capaces de parar las máquinas que no estaban ofreciendo la calidad requerida.

Y no había jefes de producción que valieran reclamándoles la puesta en marcha de la máquina. Si el producto final no era bueno esa máquina no arrancaba. Ellas siempre fueron mujeres de carácter y poseedoras del sentido de la responsabilidad ...hasta el principio del fin. Después, para criterios de números de producción y de inventos, ya estaban la estadística y la invención de la penicilina. Llegaron otros tiempos modernos. Entiéndase el modo sarcasmo en acción.

 


 

En febrero de 1996, con el ofrecimiento de los primeros expedientes de regulación de empleo de aplicación voluntaria y llevando en mente un nuevo paso en la modernización de Tabacalera S.A., con el fin de mostrarla más “apetitosa” a la fusión con la tabaquera nacional francesa Seita, a través de la revista Oreo que servía como medio de comunicación interna, se nos publicitó un proyecto de participación mediante sugerencias de mejora en todos los departamentos y ámbitos del proceso productivo y administrativo.

¡Sugerir es mejorar! llevó por nombre aquel proyecto que apelaba a la contribución de tod@s en pos del progreso común. Aparte de unas muy rigurosas condiciones para que las sugerencias planteadas supusieran innovación y originalidad... y que fueran proyectos aplicables y rentables... y que no supusieran riesgo para las personas y que no escondieran efectos negativos no contemplados inicialmente, la cosa traía el caramelo envenenado de incentivar la vanidosa competitividad entre unos trabajadores que en aquel momento ...los más, llevaban más de media vida juntos.

Las ideas surgían animadamente en las mentes privilegiadas de quienes se aplicaban en querer ser reconocidos y premiados. Lo del reconocimiento, la vanagloria y la notoriedad, se nos ofrecería a través de los medios de comunicación de la empresa. Ya se lo pueden imaginar: salir en los papeles y con fotografías. Ser nombrado algo así  como el empleado del mes, ¡era lo más de lo más!

Y lo del premio económico venía a ser casi una utopía porque tenía que evaluarse su pleno beneficio en ahorro de costes. De ser así, recibirías un 15% del neto resultante de esas economías, teniendo un límite de 250.000 pesetas. En caso de ser sugerencias que no pudieran cuantificarse pero que demostraran mejoras notables, el máximo a recibir estaría en las 100.000 pesetas.

 


 

En abril de 1998, también en Oreo se publicó un cuadro sinóptico de las sugerencias que llegaron a la comisión evaluadora en Oficinas Centrales. Las sugerencias que se quedaron por el camino fueron muchas más, pero, aun así, las aceptadas para su estudio, en algunos centros alcanzaban un número llamativo. La zanahoria de la engolada vanidad estaba surtiendo efecto.

También las sugerencias desestimadas sumaban bastantes. Recordando aquellos momentos aunque sin nombrar ni a nadie, ni nada, a más de uno la decepción de verse desestimado en sus propuestas, sus buenos berrinches le provocaron. Y de la fatua vanidad en creerse protagonistas, mutaron en críticos rebeldes y resabiados ausentistas para su implicación en el trabajo. Había que ver cómo salían volando algunas herramientas cuando cogían la rabieta.

Si no me equivoco, a todos los participantes, a la presentación de la sugerencia se les regalaban camisetas de publicidad de Ducados y de Fortuna. En el siguiente estadio de recompensas estaban los sorteos anuales de viajes. En conjunto, tres viajes eran de destino internacional y para dos personas: el premiado y un acompañante. Y después, en cada dependencia participante se sorteaba un viaje para cuatro personas. Del primer destino no recuerdo si hubo beneficiaros y si llegaron a realizarse. 

 

Visita a La Rioja - Revista Oreo nº 17, de julio de 1998  

 

Del segundo, con destino nacional, en julio de 1998, Oreo recogió por escrito y gráficamente la visita a La Rioja del gran grupo resultante. Y después de eso, el silencio y el olvido. El proyecto ¡Sugerir es avanzar!, murió sin ruido y tras escasas nueces. Desconozco si se cumplieron todas las promesas que se anunciaron, pero, aquello del ¡Sugerir es avanzar! desapareció.       

 Sería después, entre 2012 y 2013 y en la fábrica de Logroño que, habiendo sido ya “opados” y absorbidos desde 2009 por la muy británica Imperial Tobacco, con sólo dos fábricas en suelo nacional, la de cigarrillos de Logroño y la de cigarros en Santander, que los muy cosmopolitas anglosajones ...que les gusta la juerga española más que a un tonto sacarle punta a un lápiz, implementaron un nuevo proyecto de excelencia llamado OLYMPUS que en La Rioja buscaba llevar al nº 1 europeo a su fábrica. Al menos así se lo vendieron a los lugareños que seguían envanecidos pensando que habían sido y que seguían siendo la “joya de la Corona” de la tabacalera española. Según muchos de ellos, la cosa de los cierres no iría nunca con ellos.

Por lo del gusto anglosajón por la fiesta y el jolgorio allende los límites de su tierra, entre esos tres o cuatro últimos años antes de su cierre, en Logroño instituyeron un encuentro con “vino español” a cada final de año. Una celebración navideña de hermandad en la que no se reparaba en gastos de sala de fiesta, canapés, copas, azafatas, artistas, magos y demás “organzas y organdíes” varios. A la vuelta en enero del año entrante, la fiebre de la excelencia les hervía sin límite. Bien mirado, era cosa lógica. La vida misma. 

 

Humor sindical en respuesta a lo que planteaba la empresa. Ya trabajábamos bajo el logotipo de Imperial Tobacco Group y sus políticas de incentivación. Aprox. año 2012/13

 

Personalmente, ninguno de esos encuentros los viví. En las fiestas navideñas, como el turrón El Almendro yo me estimaba más el volver a casa, a Alicante, al calor de la familia. El posterior retorno a Logroño siempre era una sorpresa. De los vestuarios del grupo IV iban desapareciendo los operarios que vestían el buzo de trabajo y te los encontrabas vestidos de ropa de calle en las oficinas. Los altos egos se iban alimentando y los indios en la tribu iban desapareciendo a la vez que se multiplicaban los petulantes penachos y plumajes de los jefes. La vanidad se dio a tan rápida avidez como los champiñones a la humedad.

Vanidad que no fue poca porque había que ver a aquellos “ingenierillos” a los que suponiéndoles la valía de su categoría profesional y cargo organizativo, a través de estos incentivos, descubrieron que si en sus idas y venidas, al salir de su despacho se entregaban al sencillo gesto de apagar las luces, el ahorro energético en la factoría tenía tendencia a aumentar. Poco menos que se creyeron descubridores de la pólvora ...o de la penicilina.

 

Diciembre de 2016. Final de la Safety Pin Lean Games en la República Dominicana. La empresa Casa de Campo, dedicados a la realización de eventos, puso a disposición del proyecto sus medios y recursos ofreciendo con buen gusto y lujo no solo la pernocta y la manutención; tras las sesiones de la competición, a los distintos consejos de sabios se les ofrecía golf, relax, música, cócteles, ocio, grupos de animadores y de monitores de baile caribeño y mucha, mucha confraternización entre tabaquer@s. La filial dominicana Tabacalera García fue la anfitriona del evento.

 

Los consejos de sabios y el nutrido movimiento de operarios de fabricación que promocionaban a categorías administrativas y de mando, iban creciendo a pasos agigantados. Hasta se crearon unas “jornadas olímpicas” para competir entre los distintos consejos de sabios. Viajes y dietas para todos a cargo de la empresa. Todo eran proyectos sociales y de reorganización con generosa publicidad y con muchos nombrajos y consignas en inglés.

La verdad en este caso se escondía en la consecución de cuántas más Normas UNE-EN mejor porque obteniéndolas, más subvenciones europeas, estatales y autonómicas les entraban en caja. Del orden de 1.500.000 € se llevaban ingresando en Logroño en el último decenio por unas acciones vinculadas al desarrollo de actividad y empleo que nunca se hicieron realidad. Ninguna vez con los cierres, se devolvieron esas ayudas públicas.

Salvo para los escépticos que nunca fuimos escuchados y que no creímos en aquellos cantos de sirena, los ostentosos vítores navideños de 2015 auto celebrándose como un imparable nº 1 europeo, le supieron a tomadura de pelo y a amarga traición cuando el día 19 de enero de 2016, a bocajarro, sin aviso ni anestesia previos, se les anunció el innegociable e irreversible cierre de la factoría. La henchida vanidad se les desinfló de ipso facto.

 

Una breve muestra de la comunicación interna que tanto cundió en aquellos años y una breve muestra de los palabros e inventos con los que suponía que la factoría de Logroño saldría indemne en el proceso imparable de los procesos de regulación de empleo y los cierres de fábricas. Mucho de esa comunicación y proyectos se autogestionaba ofimáticamente a través de códigos y contraseñas personales. Se instalaron puestos de acceso a la Intranet para transmitir la sensación de que se trataba de forma directa y unipersonal con la empresa. La idea era hacerte sentir parte importante de la misma.  

 

Ya hacía muchísimos años que la Tabacalera española, sin vuelta atrás, había dejado de ser una garantía laboral y de preocuparse por la formación continua de sus profesionales. En ese último cierre y como ocurriera anteriormente con el cierre definitivo de la Fábrica Costa en Alicante, se vino a evidenciar el que si a unos pocos ese estancamiento profesional no les acarreaba preocupación, a una mayoría sí. Fuera del entorno de la industria del tabaco, en lo de obtener un puesto de trabajo había que volver a la casilla de inicio.   

Para lo que quedaba de la paternalista Tabacalera S.A., lo que del convento les iba quedando en píe, primero se la refanfinfló y en el final, por supuesto, aún más. Al final, la sugestiva zanahoria solo era una ilusoria cortina de humo.

 

 

 

 Fuentes consultadas: 

  • Oreo, Medio de Comunicación Interna de Tabacalera S.A.

            Revistas nº 12, de febrero de 1996, nº 14, de abril de 1997, nº 16, de abril de 1998 y 

            nº 17, de julio de 1998 

  • Global View, Medio de Comunicación Interna de Imperial Tobacco, para Altadis – España

            Proyecto Connect People ...y otros