Acudiendo al verbo popular, aquello de que “niños y gente loca, la verdad en la boca” vendría a ayudarme a plantear una serie de opiniones que, sin la osadía de pretender hacerlas verdades absolutas, bien sí son verdades a boca chica, calladas e incómodas.
Personalmente, soy de la consideración de que barruntando ideas, al hablar en voz alta... aunque lo haga para mí mismo, consigo dar con detalles que antes no había observado. Tal cual, pero en la persona de un tercero, me ocurrió en días pasados. Hasta escuchar en su boca consideraciones que yo mismo había utilizado en ocasiones anteriores, no caí en la cuenta de que había obviado una indagación documental mínima para ratificar el dato al que él hacía referencia.
De lo que había estado leyendo en otras publicaciones y concluyendo al contrastarlas, me había sido suficiente. Bueno, no fue tanto así, pero casi. 1986 fue el año en el que, en el devenir laboral de la Fábrica de Tabacos de Alicante, las noticias sindicales tuvieron protagonismo porque, entre otras cosas, se notificó el reconocimiento como Patrimonio Sindical Acumulado del edificio que fue Juzgado de Distrito y Registro Civil, en la proximidad de la fábrica.
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| Documentación proveniente de los archivos del Patrimonio Sindical Acumulado. |
Se supo que en la recuperación lo habían estado pleiteando judicialmente UGT, CCOO y CNT, y que había sido la primera la que había conseguido llevarse el gato al agua, ingresándose una compensación económica de 70.000.000 de pesetas de la época. El edificio se encontraba en manifiesto deterioro y quedó abandonado… todavía aún más, a su suerte. Tras su paso como propiedad de Patrimonio Nacional y compensado su valor inmueble a la UGT alicantina, sin saber ya en qué manos quedaba su vida futura, fue agonizando hasta ser derribado y dejar el yermo solar que hoy día es su parcela.
No solo fueron los documentos y las publicaciones las que me daban sustento, también estaba la memoria. Ésta fue reforzada en 1994 con una excelente publicación de nuestro compañero Rafael Cristóbal Rodríguez. Rafa nos la proporcionó para incorporarla en el libro conmemorativo “20 de Mayo – Dichos y Hechos de una Tradición”. La tituló “Historia de un edificio” y con sus textos nos ofreció un clarificador recorrido a lo largo del proceso que, paralelamente a la reclamación sindical, sobre ese mismo edificio se había promovido por los poseedores de los bonos de copropiedad emitidos en los años 30.
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| Título de propiedad de las cigarreras alicantinas. La Federación Tabaquera Española todavía no incorpora las siglas de UGT. |
El proyecto de ese edificio provenía de la inquietud social que fue consolidándose con el asociacionismo “cigarrero” nacido con la Unión Tabacalera. La U.T. aglutinaba la iniciativa social y laboral… social y política que llegaba con la revolución social que se preconizaba en España con la proclamación de la II República.
Con ese nombre y con esa intención, en 1916 la U.T. nació como una sección social local en la Fábrica de Tabacos de A Coruña. Poco a poco, bajo las mismas siglas u otras, como ya se venían dando estas aspiraciones obreras en todas partes, la propuesta de un proyecto federal nacional fue tomando cuerpo y en la gran mayoría de las fábricas tabaqueras españolas se abrió una sección local de la U.T. hasta fundarse en 1918 la Federación Tabaquera Española que las aglutinaría a todas. De la F.T.E., la revista Mundo Gráfico de fecha 15 de mayo de 1929 mostraría un reportaje gráfico del funcionamiento de su sede en la calle Embajadores, de Madrid.
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Entre las propuestas que manejaban en sus congresos nacionales, la consolidación de una eficiencia asociacionista, les era prioritaria. Con los edificios sociales locales se cerrarían los primeros círculos concéntricos que pretendía tejer una amplia red nacional. Estando unidas… y unidos todos los trabajadores de cada fábrica, ese mismo lazo de unión podría extenderse a todo lo largo del territorio nacional conformándose un frente común capaz de negociar colectivamente las ansiadas mejoras laborales y salariales. ¡Y hasta un tiempo hubo que eso mismo se consiguiera…!
Pero, dejando esa historia para un mejor momento de ser referida, concentrándonos en lo de los edificios sociales tabaqueros, solo consiguieron realizarse en A Coruña y en Alicante. En las dos ciudades, el modo de actuación para poder levantarlos fue el mismo. Se emitieron unos bonos sociales de 100 pesetas cada uno, que fueron sumando el capital necesario para pagar los terrenos y la construcción. Lo recaudado era dinero de las cigarreras y de los tabaqueros que lo aportaban con esa ilusión de ver construido un proyecto tan ambicioso, propio... ya sin el paternalismo que venía gastándose la Compañía Arrendataria de Tabacos. Ésta, viéndose obligada por la evolución de las nuevas normativas internacionales en cuestión de salud laboral y de higienización que adoptaba el Estado… no tuvo más remedio que ir incorporándolas. Aunque nunca se dio a prisas.
No había sido una única vez que se les habían prometido mejoras y avances, y que, por el contrario, bien no llegaban a formalizarse, bien se veían minorados por el alcance de las inversiones económicas que debía de sufragar la empresa. Valga recordar el fastuoso proyecto de la Casa Cuna y Escuela que se prometiera en 1923 y que, por el contrario, en 1928 acabó reducido a una mínima expresión de dispensario médico y sala de lactancia.
Al final, las cigarreras y los tabacaleros alicantinos, con sus propios recursos se construyeron un edificio de tres plantas y azotea, con escuela infantil, sala de lactancia, biblioteca, salón de actos con 700 butacas y escenario, varias oficinas, salas de reuniones, economato y vivienda para el conserje. Con 487m2 construidos por planta, el edificio tenía una presencia imponente.
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| Imágenes y planos de www.urbipedia.org |
Si bien el día 12 de febrero de 1936 llegaron a disfrutar de una inauguración oficial cargada de simbolismo y de discursos de renombrados representantes políticos y sociales, con la sublevación militar del 18 de julio, todo fue complicándose para todos y… para todo. Estas tristes historias belicistas siempre acaban por exigir posicionamientos políticos en cada una de las partes litigantes y las casas de las Cigarreras no pudieron escaparse a las consecuencias de los acuerdos tomados. En enero de 1937, entre tiras y aflojas a los que se negaba el núcleo fuerte de la Unión Tabacalera… el de las “chaconeras”, el posicionarse se aplicó a través de una serie de asambleas “magnas” locales que buscaban cerrar un compromiso de representatividad mayoritaria elegida por el conjunto de los trabajadores. Se buscaba el el que se sumaran a unas siglas sindicales o políticas… que lo mismo tiene, que lo mismo trae.
Severino Chacón y sus asociadas “chaconeras”, durante mucho tiempo, se batieron el cobre en pos de la total independencia de sus siglas. La UGT les acosaba constantemente y la CNT no alcanzaba a afianzarse en una mayoría con diferencia. A Severino Chacón, cantero gallego que se había formado de manera autodidacta en las bases del socialismo, aquello de verse sometido por la UGT no acababa de agradarle… lo mismo con las ideas socialistas no tenía tanto problema, pero, con la UGT había habido fuertes roces en la Fábrica de Tabacos de Madrid. El sindicato Vindicación, o según otras fuentes, Vindicación Obrera, de afección a la UGT, se había gastado maneras casi gansteriles en sus diferencias de opinión con las decisiones y medidas de presión que desarrollaban en Madrid las cigarreras y los tabacaleros “chaconeros”.
La cuestión de la representación de siglas por decisión mayoritaria quedó resuelta con los números en votos que obtuvo la UGT. En Alicante, por parte de la CNT y sus asociados, la cosa no gustó y en la prensa local del periodo de guerra quedaron muestras escritas de esa refriega. Los de CNT se negaron a perder su propia identidad bajo las siglas de la UGT y prácticamente, sus afiliados fueron expulsados de toda negociación o representación tabaquera.
No me cabe la menor duda de que, en el caso de la copropiedad del edificio, esta decisión debió de tener un efecto similar. Copropietarios cenetistas, mujeres y hombres, e incluso no asociados a sigla alguna, acabarían expulsados de su propia casa. No sería esta la última de las aleatorias apropiaciones. En A Coruña debió de ocurrir de igual manera y efecto y, las dos casas de las cigarreras, quedaron encuadradas en los bienes inmobiliarios de la Federación Tabaquera Española... ahora dependiente de la UGT. Así se le nombra en la prensa alicantina tras la “famosa” asamblea señalada y de ese modo de nombrarse, quedan documentos gráficos y escritos que lo expresan.
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| A la izquierda, recorte del periódico Bandera Roja, 23-01-1937. A la derecha, el periódico Nuestra Bandera con fecha 10-06-1938. |
Tras esto, un siguiente paso para que al acabar la guerra se le considerara un bien sindical rojo a incautar y no se le diera reconocimiento como propiedad de las cigarreras es el que la Federación Local de Sindicatos de la UGT, pasara de su ubicación en el Paseo de los Mártires, nº 2, a instalarse en el local de la Federación Tabaquera Española, junto a la Fábrica de Tabacos.
No es de extrañar, que quienes vieran la cabecera de la Federación Local de Sindicatos de la UGT anunciándose a la puerta del edificio tabaquero, asociaran después la propiedad. Tocando el concepto del título de propiedad, en las gestiones que se realizaron en los años 80 por parte del bufete de abogados que se pagaron las cigarreras, la cosa no quedaba nada clara puesto que, de la asamblea magna no quedaron actas y del supuesto registro de la compra-venta o cesión a favor de la UGT, tampoco. Desde el sindicato argumentaban que muchos documentos fueron destruidos durante el periodo guerra civilista. Y se quedaron más largos, que anchos.
Así que poco, o nada, pudieron reclamar las cigarreras porque, de igual modo que se dice del valor en la soldadesca, del título de propiedad, “se le supuso” finiquitado por la UGT. En la reclamación del Patrimonio Sindical Acumulado, los mismos documentos no válidos que demostraran que los edificios fueran propiedad de los trabajadores tabaqueros, pese a no disponerse de ellos, tuvieron más valor para que se le concedieran las compensaciones a la UGT.
Y si lo nombro en plural es porque para ambos edificios, el de A Coruña y el de Alicante, la decisión del PSA fue la misma. El Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, en circular del 24 de noviembre de 2006, con relación a la reclamación interpuesta por la Unión Tabacalera de A Coruña, resolvía: “En relación con el inmueble situado en la Av. Fernández de la Torre, en A Coruña, procede desestimar la solicitud presentada, de forma independiente, por la Unión Tabacalera, ya que esta entidad no acredita tener carácter sindical a la fecha de entrada en vigor de la Ley 4/1986, de 8 de enero, de conformidad con la doctrina fijada por el Tribunal Supremo. En todo caso, este expediente indica que la entidad incautada en su día, Cooperativa Unión Tabacalera, dependía, sin personalidad propia, de UGT, por lo que de concurrir los requisitos legales la compensación del inmueble mencionada correspondería a UGT”.
A la luz de lo expuesto, a las cigarreras coruñesas y alicantinas, lo mismo les dio que se les decomisaran las sedes sociales por la Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S., que por la UGT. Dos situaciones idénticas y con igual desenlace, aunque, la fortuna del edificio de A Coruña es la de que sigue en píe. Eso sí, con letras de gran formato en su fachada que lo distingue como la sede de la UGT coruñesa. Con dos palmos de narices se quedaron las cigarreras en ambas ciudades. Y hasta aquí, la historia y los datos.
Lo comprometido entra ahora en escena. El pasado 29 de abril, en anticipo a la celebración del 1 de Mayo, a las cigarreras alicantinas se les convocó a un acto de reconocimiento en la sede de la UGT local. Tomaron la palabra la representación política, la representación sindical, investigadores, las trabajadoras de la Fábrica de Tabacos y familiares.
Se pronunciaron palabras de homenaje, frases de reconocimiento, reivindicaciones y hasta alguna que otra denuncia por cómo se las tiene a las cigarreras sin un espacio para reunirse. Los turnos de palabras pretendieron aportar historia y anécdotas, fueron palabras que expusieron pretensiones de proyectos inmediatos y de futuro... y fueron palabras que sin evaluarlas convenientemente rozaron la hipocresía. Cuestión aparte sería el que se diera por enterado el público asistente y la propia representante de la UGT cuando ofreció esa sede para que las cigarreras la sintieran y la usaran como propia.
Pues miren ustedes por donde, no es que dijera aquella muchacha ninguna tontería, sino más bien, una verdad verdadera e incómoda. 70.000.000 de pesetas de las del año 1986 fueron los que se endosaron en la UGT como compensación de aquel edificio en la calle Sevilla, nº 2, a costa de las cigarreras. Nada fue diferente a lo que concurriera en enero de 1937.
Y como no hay dos sin tres, habiendo utilizado antes el término “hipocresía” y si por aquello del acaso algun@s de l@s interesad@s me leyeran o les llegara mi crónica, que en el cartel anunciador de la UGT aparecieran lemas tales como: “Unión, fuerza y solidaridad – UGT” y “Memoria, lucha y dignidad – Ayer, hoy y siempre” y que tras los elogios como colectivo... el de las cigarreras, como luchador y de carácter, ojiplático me quedé después al visionar los videos propagandistas que se han marcado desde el ayuntamiento y los asesores de imagen del Sr. Alcalde, utilizando a las cigarreras como un colectivo homenajeado y por el que se han cumplido promesas en el contexto de la Fábrica de Tabacos ¿...?.
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| Allá donde dijere, lo que hoy toca decir es... |
Veinte años se lleva el lugar de mil proyectos anunciados, a cada cuál más descabellado, costoso y alejado del mejor uso que se le pudiera haber dado: un gran centro social y público que dinamizara la cultura popular, que concentrara además de la historia de Alicante, la de la industria del tabaco, que para algo fue uno de los más importantes sustentos de la economía alicantina durante más de dos siglos y en el que, poco o nada, les hubiera costado dedicar una pequeña sala para que las cigarreras volvieran a estar presentes en la que, por derecho propio, es su casa.
Ojiplático quedé porque, un día nos ponemos muy dign@s en una casa prestada que para ironía histórica, nos debe mucho, y al día siguiente le hacemos palmas y le dedicamos sonrisas a quien representa una institución pública que ningún caso nos ha hecho en veinte años de falsas promesas. ¿No será que, al final y en parte, algo de responsabilidad tenemos también en esos veinte años de ignominia?
Pues aplicarse algo de autocrítica no vendría mal, porque, veinte años para conformar una asociación o una hermandad que aglutine representatividad de colectivo, que preserve nuestra historia y memoria viva, y que éstas puedan transmitirse a “nuestr@s niet@s”, o poca gana le hemos puesto, o hemos ido creando mitos donde no nos los merecemos.
En la prensa escrita y como queriendo difuminarlo para que quede casi anecdótico, la articulista recoge la evaluación que le han dado las cigarreras a lo que han visitado: “Es bonita, pero está muy diferente” y añade que aunque no les convenza en exceso porque ni siquiera consiguen ubicarse en las salas por las que pasan, en algunos comentarios, la tónica es de aceptar la reforma en función al uso cultural que va a tener.
No digo que el acto fuera de una entrega total porque yo no estuve presente y no puedo valorarlo, pero, digo yo que si de la memoria de mujeres luchadoras estamos ahora viviendo, de haber algo que decir, que reivindicar o de lo que protestar, lo suyo es decirlo, reivindicarlo y protestarlo sin dejarse usar en estos actos de puro teatro y de “moñerías”. ¡A ver si lo del orgullo y la tradición de la mujer de carácter, va a ser que se quedó en los tiempos pasados!
La historia de las cigarreras, para estudiarse, tiene
horizontes mucho más amplios que los del festejo y el homenaje. La memoria viva
está muy bien y, sin duda, se hace urgente el preservarla, pero, ésta sin la
Historia... la de hache mayúscula, no tiene contexto. Y por lo de urgente, lo
mismo hay que ir dándose algo de prisa que aquí y en este momento, no es que se
nos esté pasando el arroz, es el que a este paso, de las últimas cigarreras, la
lista de contactos, por desgracia y poco a poco, va minorando.
Pues ya que he dado comienzo a la crónica con el apoyo del verbo popular, para el cierre, aprovecho y dejo dicho lo de que “el ojo del amo, engorda el caballo” para advertir que, como las propias cigarreras no se tomen en serio lo suyo, que poco o nada esperen de las instituciones, ni ahora, ni en el futuro... aunque, espere, amable lector, que lo mismo me doy un tremendo batacazo, que lo último en prometérseles ha sido “un espacio dedicado a la memoria de las trabajadoras en el que se expondrán fotografías de modo permanente”.
¡Tu veges... i tu veges!, ¡pa lo que hem quedat, pa les fotografies no més!
Y ni eso, porque para la imagen del cartel del 29 de abril, por lo visto no había a mano ninguna fotografía histórica de las cigarreras y para que se les contextualizaran los lemas y las siglas, tirando de la sufrida inteligencia artificial, todo resuelto.
¡Faz Divina! ¡Misericordia!
Fuentes documentales:
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica:
- Mundo Gráfico - 15-05-1929
- Periodo 1936-1939: Bandera Roja, Nuestra Bandera y Avance
- Documentación aportada por Patrimino Sindical Acumulado - Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales -1986 y 2006
- Cartel anunciador 29-04-2026 - UGT
- Diario INFORMACIÓN: 15-11-2009 y 09-06-2026
























