El cautivador teorema del palo y la zanahoria
Para quien pueda andar algo desconcertado ...o perdido, con lo del título para esta segunda parte, además de ser usado como la fábula del burro al que si responde y avanza le mostramos una zanahoria para que siga haciéndolo, pero que le damos un buen palo mostrándole quién manda y a lo que debe de obedecer si acaso no le diera por andar, en políticas y técnicas de gestión empresarial esta metáfora se usa para incentivar el trabajo con premios y para disuadir con penalizaciones por si acaso se dieran incumplimientos en las tareas. Esto último también podría interpretarse como escarmentar la falta de colaboración.
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| Recreación infográfica de la fábula del palo y la zanahoria |
Descubrir ahora la historia de nuestro inventor alicantino, me trae a la memoria dos momentos muy parecidos en la evolución de nuestra industria tabaquera, siempre tan paternalista y posibilista según se cuente la historia de puertas para afuera y siempre también tan desvaída e insulsa para con los suyos sin ser faceta tan públicamente conocida. No hay más que recordar que sus obreros, hombres y mujeres, a excepción de sus gerentes y administrativos, hasta no estar inmersos en la lucha de clases de inicios del siglo XX, nunca fueron reconocidos como empleados, eran jornaleros a los que se les ofrecía trabajo y pago casi por caridad.
No es la primera vez que refiero que a las cigarreras siempre se dirigieron como pobres desgraciadas, infelices mujeres y resto de la gente de mala vida. De su implicación en la calidad del producto acabado, parece que históricamente nunca fuera cuestión de bien hacer personal y profesional, pero, incluso en tiempos modernos, esas cigarreras que auparon labores y marcas de gran reconocimiento en los buenos fumadores, fueron muy capaces de parar las máquinas que no estaban ofreciendo la calidad requerida.
Y no había jefes de producción que valieran reclamándoles la puesta en marcha de la máquina. Si el producto final no era bueno esa máquina no arrancaba. Ellas siempre fueron mujeres de carácter y poseedoras del sentido de la responsabilidad ...hasta el principio del fin. Después, para criterios de números de producción y de inventos, ya estaban la estadística y la invención de la penicilina. Llegaron otros tiempos modernos. Entiéndase el modo sarcasmo en acción.
En febrero de 1996, con el ofrecimiento de los primeros expedientes de regulación de empleo de aplicación voluntaria y llevando en mente un nuevo paso en la modernización de Tabacalera S.A., con el fin de mostrarla más “apetitosa” a la fusión con la tabaquera nacional francesa Seita, a través de la revista Oreo que servía como medio de comunicación interna, se nos publicitó un proyecto de participación mediante sugerencias de mejora en todos los departamentos y ámbitos del proceso productivo y administrativo.
¡Sugerir es mejorar! llevó por nombre aquel proyecto que apelaba a la contribución de tod@s en pos del progreso común. Aparte de unas muy rigurosas condiciones para que las sugerencias planteadas supusieran innovación y originalidad... y que fueran proyectos aplicables y rentables... y que no supusieran riesgo para las personas y que no escondieran efectos negativos no contemplados inicialmente, la cosa traía el caramelo envenenado de incentivar la vanidosa competitividad entre unos trabajadores que en aquel momento ...los más, llevaban más de media vida juntos.
Las ideas surgían animadamente en las mentes privilegiadas de quienes se aplicaban en querer ser reconocidos y premiados. Lo del reconocimiento, la vanagloria y la notoriedad, se nos ofrecería a través de los medios de comunicación de la empresa. Ya se lo pueden imaginar: salir en los papeles y con fotografías. Ser nombrado algo así como el empleado del mes, ¡era lo más de lo más!
Y lo del premio económico venía a ser casi una utopía porque tenía que evaluarse su pleno beneficio en ahorro de costes. De ser así, recibirías un 15% del neto resultante de esas economías, teniendo un límite de 250.000 pesetas. En caso de ser sugerencias que no pudieran cuantificarse pero que demostraran mejoras notables, el máximo a recibir estaría en las 100.000 pesetas.
En abril de 1998, también en Oreo se publicó un cuadro sinóptico de las sugerencias que llegaron a la comisión evaluadora en Oficinas Centrales. Las sugerencias que se quedaron por el camino fueron muchas más, pero, aun así, las aceptadas para su estudio, en algunos centros alcanzaban un número llamativo. La zanahoria de la engolada vanidad estaba surtiendo efecto.
También las sugerencias desestimadas sumaban bastantes. Recordando aquellos momentos aunque sin nombrar ni a nadie, ni nada, a más de uno la decepción de verse desestimado en sus propuestas, sus buenos berrinches le provocaron. Y de la fatua vanidad en creerse protagonistas, mutaron en críticos rebeldes y resabiados ausentistas para su implicación en el trabajo. Había que ver cómo salían volando algunas herramientas cuando cogían la rabieta.
Si no me equivoco, a todos los participantes, a la presentación de la sugerencia se les regalaban camisetas de publicidad de Ducados y de Fortuna. En el siguiente estadio de recompensas estaban los sorteos anuales de viajes. En conjunto, tres viajes eran de destino internacional y para dos personas: el premiado y un acompañante. Y después, en cada dependencia participante se sorteaba un viaje para cuatro personas. Del primer destino no recuerdo si hubo beneficiaros y si llegaron a realizarse.
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| Visita a La Rioja - Revista Oreo nº 17, de julio de 1998 |
Del segundo, con destino nacional, en julio de 1998, Oreo recogió por escrito y gráficamente la visita a La Rioja del gran grupo resultante. Y después de eso, el silencio y el olvido. El proyecto ¡Sugerir es avanzar!, murió sin ruido y tras escasas nueces. Desconozco si se cumplieron todas las promesas que se anunciaron, pero, aquello del ¡Sugerir es avanzar! desapareció.
Sería después, entre 2012 y 2013 y en la fábrica de Logroño que, habiendo sido ya “opados” y absorbidos desde 2009 por la muy británica Imperial Tobacco, con sólo dos fábricas en suelo nacional, la de cigarrillos de Logroño y la de cigarros en Santander, que los muy cosmopolitas anglosajones ...que les gusta la juerga española más que a un tonto sacarle punta a un lápiz, implementaron un nuevo proyecto de excelencia llamado OLYMPUS que en La Rioja buscaba llevar al nº 1 europeo a su fábrica. Al menos así se lo vendieron a los lugareños que seguían envanecidos pensando que habían sido y que seguían siendo la “joya de la Corona” de la tabacalera española. Según muchos de ellos, la cosa de los cierres no iría nunca con ellos.
Por lo del gusto anglosajón por la fiesta y el jolgorio allende los límites de su tierra, entre esos tres o cuatro últimos años antes de su cierre, en Logroño instituyeron un encuentro con “vino español” a cada final de año. Una celebración navideña de hermandad en la que no se reparaba en gastos de sala de fiesta, canapés, copas, azafatas, artistas, magos y demás “organzas y organdíes” varios. A la vuelta en enero del año entrante, la fiebre de la excelencia les hervía sin límite. Bien mirado, era cosa lógica. La vida misma.
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| Humor sindical en respuesta a lo que planteaba la empresa. Ya trabajábamos bajo el logotipo de Imperial Tobacco Group y sus políticas de incentivación. Aprox. año 2012/13 |
Personalmente, ninguno de esos encuentros los viví. En las fiestas navideñas, como el turrón El Almendro yo me estimaba más el volver a casa, a Alicante, al calor de la familia. El posterior retorno a Logroño siempre era una sorpresa. De los vestuarios del grupo IV iban desapareciendo los operarios que vestían el buzo de trabajo y te los encontrabas vestidos de ropa de calle en las oficinas. Los altos egos se iban alimentando y los indios en la tribu iban desapareciendo a la vez que se multiplicaban los petulantes penachos y plumajes de los jefes. La vanidad se dio a tan rápida avidez como los champiñones a la humedad.
Vanidad que no fue poca porque había que ver a aquellos “ingenierillos” a los que suponiéndoles la valía de su categoría profesional y cargo organizativo, a través de estos incentivos, descubrieron que si en sus idas y venidas, al salir de su despacho se entregaban al sencillo gesto de apagar las luces, el ahorro energético en la factoría tenía tendencia a aumentar. Poco menos que se creyeron descubridores de la pólvora ...o de la penicilina.
Los consejos de sabios y el nutrido movimiento de operarios de fabricación que promocionaban a categorías administrativas y de mando, iban creciendo a pasos agigantados. Hasta se crearon unas “jornadas olímpicas” para competir entre los distintos consejos de sabios. Viajes y dietas para todos a cargo de la empresa. Todo eran proyectos sociales y de reorganización con generosa publicidad y con muchos nombrajos y consignas en inglés.
La verdad en este caso se escondía en la consecución de cuántas más Normas UNE-EN mejor porque obteniéndolas, más subvenciones europeas, estatales y autonómicas les entraban en caja. Del orden de 1.500.000 € se llevaban ingresando en Logroño en el último decenio por unas acciones vinculadas al desarrollo de actividad y empleo que nunca se hicieron realidad. Ninguna vez con los cierres, se devolvieron esas ayudas públicas.
Salvo para los escépticos que nunca fuimos escuchados y que no creímos en aquellos cantos de sirena, los ostentosos vítores navideños de 2015 auto celebrándose como un imparable nº 1 europeo, le supieron a tomadura de pelo y a amarga traición cuando el día 19 de enero de 2016, a bocajarro, sin aviso ni anestesia previos, se les anunció el innegociable e irreversible cierre de la factoría. La henchida vanidad se les desinfló de ipso facto.
Ya hacía muchísimos años que la Tabacalera española, sin vuelta atrás, había dejado de ser una garantía laboral y de preocuparse por la formación continua de sus profesionales. En ese último cierre y como ocurriera anteriormente con el cierre definitivo de la Fábrica Costa en Alicante, se vino a evidenciar el que si a unos pocos ese estancamiento profesional no les acarreaba preocupación, a una mayoría sí. Fuera del entorno de la industria del tabaco, en lo de obtener un puesto de trabajo había que volver a la casilla de inicio.
Para lo que quedaba de la paternalista Tabacalera S.A., lo que del convento les iba quedando en píe, primero se la refanfinfló y en el final, por supuesto, aún más. Al final, la sugestiva zanahoria solo era una ilusoria cortina de humo.
Fuentes consultadas:
- Oreo, Medio de Comunicación Interna de Tabacalera S.A.
Revistas nº 12, de febrero de 1996, nº 14, de abril de 1997, nº 16, de abril de 1998 y
nº 17, de julio de 1998
- www.casadecampoliving.com República Dominicana
- Global View, Medio de Comunicación Interna de Imperial Tobacco, para Altadis – España
Proyecto Connect People ...y otros





















