Hay que reconocer que el tiempo y las circunstancias, junto a la memoria, cuando menos lo esperas, son poseedores de la virtud del capricho. Hablo del año 1993 y andábamos metidos de lleno en los muchos proyectos que aglutinarían los actos conmemorativos de la celebración del 150 aniversario del día 20 de mayo como fiesta de las cigarreras alicantinas y, Lorenzo González, el entonces ingeniero director de la Fábrica de Tabacos de Alicante, tuvo la gentil deferencia de entender que una celebración de ese tipo podía ponernos en una ventajosa posición para recuperar la importancia y el protagonismo que siempre tuvieron para la ciudadanía alicantina, la fábrica y sus trabajadores.
Abrir las puertas de la fábrica a Alicante podía ayudarnos a plantarle cara al preocupante ruido que desde las oficinas centrales en Madrid llegaba a todas las factorías de la tabacalera nacional: en breve plazo, habría inminentes cierres y muchos puestos de trabajo pasarían a amortizarse.
Pese a esas inquietantes noticias, en el ámbito local, en lo próximo, para la celebración del 20 de mayo de 1994, no íbamos a dejar que fuera una celebración más. Cumplir 150 años de ininterrumpida tradición bien se merecía un esfuerzo y la pasión por realizar algo reseñable. No sin las controversias que suelen presentarse cuando los habituales se ven desplazados…, y en esto Lorenzo se mostró muy sagaz, porque alejó del proyecto y de su gestión a todo aquel que pudiera tener preclaros intereses egocéntricos, oscuros intereses económicos o incluso, retorcidos intereses políticos protagónicos, Luis y yo fuimos depositarios de su confianza y de su permiso para movernos libremente por cada rincón de la fábrica.
![]() |
| Interior de lo que fuera el Taller 1 de Habanos. En el cambio de tonalidades de la pared de la izquierda puede observarse el resultado de la elevación del techo. |
En esto mismo, y por la condición de haber trabajado anteriormente para un taller mecánico de fabricación de repuestos y de mantenimiento industrial de las instalaciones, personalmente ya llevaba una cierta ventaja puesto que, entre 1982 y 1985, fecha en la que ingresé en la nómina de Tabacalera S.A., muy pocos espacios y recovecos de la fábrica me quedaron sin transitar en el desempeño de esa tarea de mantenimiento industrial. El primero de los trabajos en los que participé con Talleres Martínez Mayor fue la remodelación del Taller n.º 1 en donde se elaboraba una de las marcas que más se mimaban entonces, los cigarrillos Habanos.
Se modificaron el techo y el tejado originales para elevarlos y crear un espacio optimizado para las instalaciones de servicio y dotar de mayor diafanidad al propio taller. Se estaba diseñando el primer taller dedicado a la producción de cigarrillos con maquinaria de más moderna tecnología. Parte de esos trabajos también llevaron reformas al edificio principal y a la zona que, en aquellos años, se ocupaba de la gestión de personal: el Departamento Social.
Se retiraron elementos como un vetusto montacargas que daba servicio entre la planta primera y la segunda altura. Se reacondicionaron las escaleras de acceso al Departamento Social a través de las oficinas de la planta baja y, en todos esos espacios, anduvimos nosotros trabajando. Recordaba la gran naya que coronaba la planta superior del edificio principal, pero no recordaba lo que allí se contenía más allá de una mermada antigualla de color gris verdoso rodeada por una tarima de madera que, en su placa de identificación, decía ser una máquina Dubrull.
También recordaba una mampara de madera del mismo tono grisáceo que, con cristalera y con una puerta de acceso, dividiendo espacios, corría de pared a pared, denotando que allí, antaño había sido instalado un taller de elaboración de cigarrillos.
Cuando volví a visitarlo en el año 1993, íbamos Lorenzo, Luis y yo mismo, y subimos para echar un vistazo a lo que se había convertido en un archivo. En cajas alineadas y con etiquetas identificativas, allí dormitaba su historia parte de los fondos documentales de la Fábrica de Tabacos de Alicante.
![]() |
| La naya de la fachada en el edifico principal. Antiguo taller y posteriormente, archivo. |
El suelo de madera, añejo y alistonado, crujía a nuestro paso quejándose como para recordarnos de algún modo que su condición era centenaria. Todo estaba limpio y bien cuidado. Las ventanas se habían acondicionado para un mejor preservar aquel legado y el ambiente, iluminado por la luz natural, era ciertamente acogedor. La mampara seguía allí, también la vieja máquina y la tarima. Los acompañaba un viejo reloj como los muchos que había repartidos en las paredes principales de cada taller, aunque parado, la maquinaria del montacargas y algo que a los tres nos llamó a sorpresa pese que parecía un detalle fútil y que por ello, poco comentario más le dedicamos en ese momento.
Se trataba del retrato de un militar. Un retrato no de cuerpo entero, más bien era una pose de 3/4, pero en la que el susodicho se lucía con una cierta orondez y un fajín con bordón que le cruzaba el abdomen. El retrato se había reproducido en un tamaño aproximado entre los 40 x 60 cm que hoy día se utilizan para los carteles anunciadores de medio formato.
Rodeaba al retrato un marco de madera, liso, sin florituras de tallados o similares y quedaba protegido por el clásico cristal que remataba el conjunto. Y ahí quedó para la memoria y el recuerdo. Hoy también forman parte de esa memoria y de la grata remembranza las personas de Lorenzo y de Luis. El respeto y la confianza marcaron aquella colaboración y ninguna de aquellas dos condiciones fue traicionada por las “partes contratantes”. Los actos conmemorativos del 20 de mayo de 1994 se desarrollaron en la medida que desde aquella pequeña comisión organizadora, logramos afianzar.
![]() |
| Reconstrucción del retrato olvidado. Edición del autor. |
No nos fue mal y el 150 aniversario de aquel día que rememoraba la suerte de solo haberse dado dos víctimas mortales en el pavoroso incendio de mayo de 1844 que destrozara el conjunto fabril, alcanzó la notoriedad esperada entre la prensa local y la ciudadanía alicantina. Esforzado trabajo fue el que se nos llevó todos aquellos actos, pero agradecida recompensa fue el desarrollarlos con buen tino.
A pocos días que nos separan de un nuevo 20 mayo y también a escasas semanas de haber localizado una interesante crónica periodística local de fecha 9 de noviembre de 1939, su contenido me facilita esta crónica pues, tal como el río Guadiana juega a esconderse en su recorrido, lo que al comenzar mencionaba de lo caprichoso de la memoria, del tiempo y de las circunstancias, el retrato, tal como una aparición mariana, ha cobrado vida y ha acabado revelando un contexto.
En aquel noviembre de 1939, el país entero andaba sometido a constantes actos de exaltación a los vencedores. Había mucha prisa en blanquear las motivaciones fascistas del golpe militar. Retornada por la fuerza a los de siempre la propiedad de la palabra y la del poder, todo eran “tournées” de héroes de alto rango que exaltaban la rápida organización en la reconstrucción de los organigramas de su propio sustento político. La mejor herramienta dada la miseria a la que se había abocado a la población vencida, fue la “ayuda social”: zanahoria y palo para doblegar la voluntad de quiénes en su momento creyeron en la revolución social.
El general Aranda… Antonio Aranda Mata, General de Brigada y jefe de la Tercera Región Militar, a quien se le consideraba el héroe de la liberación de Oviedo, llevaba en Alicante unos pocos días dedicado a la revista de instalaciones y de hombres que tributaban homenaje de gratitud y de admiración al ejército liberador y a su Caudillo. Misa en la Concatedral de San Nicolás protagonizada por la Santa Faz, besos a la sagrada reliquia y reuniones con mandatarios militares, políticos y civiles por doquier, llenaban la agenda de la visita. Son palabras que se escribieron en la prensa local.
![]() |
| Gaceta de Alicante, 09-11-1939 - En la imagen, la visita a las dependencias de la redacción. |
Todos los nombrados se ocuparon diligentemente en agasajos, soflamas y discursos... y muchas idas y venidas a los puntos representativos de la ciudad. ¡Y cómo no!, la Fábrica de Tabacos fue una de esas visitas. Debía de hacer buen tiempo en Alicante porque a todos lados se trasladaron a pie. Lo mismo querían disfrutar de un tranquilo paseo, pero según lo que recogió la Gaceta de Alicante, más bien sería para sentir más próximo el baño popular de masas que los acompañaba en el trayecto.
El director de la fábrica, José Vives Pons, actuó de perfecto anfitrión ofreciendo un caluroso recibimiento y acompañándolos en todo momento durante la visita. Vives se mostró amable y solícito ofreciendo toda clase de datos e informaciones sobre las instalaciones, la maquinaria y las labores fabricadas. Había dado instrucciones para el preceptivo adorno y el lucimiento de los talleres: banderas nacionales y leyendas alusivas a la gloriosa liberación de Oviedo competían con la profusión de las fotografías del Caudillo, de José Antonio y del ilustre visitante.
Formalizadas unas pocas entrevistas con los empleados y mediando espontáneos vivas y aplausos en honor al visitante, todos acabaron en el patio central donde, antes de la despedida final, al unísono cantaron con elevada emoción el “Cara al Sol”.
Ya veis, posibles y abnegados lectores, treinta años dormitando en la memoria el personaje aquel del retrato abandonado en la naya del edificio principal de la fábrica y ahora he podido resolver que se trataba del general Aranda. Algún devoto… o devota de aquellos aires políticos pasados, o tal vez solo por curiosidad por las cosas viejas, había ido guardando aquella reliquia que acabó olvidada en el silencio de un rincón sin actividad industrial.
A modo de dato añadido, el servicial Vives, que ya oficiaba como ingeniero en Alicante desde enero de 1934, llegado después a la Dirección, como buen legatario de los intereses de la Compañía Arrendataria de Tabacos, en la representación de la misma en los conflictos laborales que se le presentaban con el despertar que el colectivo obrero iba adquiriendo en la conciencia de clase y en la revolución social, estuvo coqueteando con la estrategia empresarial de darles algunas satisfacciones a cambio de que no incordiaran en exceso.
![]() |
| Transcripcción del artículo en el que la Unión Tabacalera mostraba su desconcierto en la conducta del director, José Vives. |
Al parecer, en su etapa primera como ingeniero alcanzó a alabar a las cigarreras en los avances asociacionistas que llegaron con la Unión Tabacalera. Las felicitó por la iniciativa de una sede social en La Coruña y participó en ese proyecto aportando un generoso donativo. En Alicante, también aprobó la construcción de una sede igual. Aportó ideas técnicas para su construcción, incluso. Elogió la conformación de una biblioteca, celebró el cuidado de los niños, etc., pero, en junio de 1935, cuando las cosas iban tornándose algo más oscuras, las sanciones y las amonestaciones estuvieron a la orden del día. Su condición de miembro del Rotary Club, expresaba al menos esa inicial voluntad de servicio a la comunidad de la que participaban los avances sociales republicanos. ¿A qué se debía entonces la deriva adoptada? ¿Conveniencia..., adaptabilidad...?, todo pudiera haber sido posible.
En octubre de 1936, por las cosas lógicas que trae consigo una guerra civil, fue separado del cargo. Volvería a la dirección con la finalización de la contienda y como bien recogen el artículo de la Gaceta de Alicante y otras redacciones posteriores, junto a otros directores de las más importantes instituciones alicantinas, no faltó su presencia en cualquier cotarro público... ya fuera político o civil, que se programara por el Movimiento en la ciudad de Alicante.
![]() |
| Diario Información, 02-12-1945 - De la reseña del homenaje al director de la Fábrica de Tabacos, José Vives Pons. |
Es más, el día 2 de diciembre de 1945, muy próximo a su relevo en la dirección por Rafael Dávalos, el diario Información... que a su vez era el relevo de la Gaceta de Alicante, recogió una nota de prensa en la que se homenajeaba a Vives. A las diez y media se paralizó el trabajo en todas las dependencias y se desplazó a todo el personal hacia las galerías del patio central. Allí recibió una gran ovación de todos. El primer ingeniero, Luís Colmenero, en un breve discurso lo homenajeó con sentidas frases.
El interventor... nada más más y nada menos que el destacado contable Nazario Martínez Limorte, tomó el relevo para hacer una glosa de los veinticinco años de servicio del señor director y el empleado más antiguo, José Berenguer, le hizo entrega de un álbum con las firmas de todo el personal. Para el cierre del acto no le faltaron unas palabras de enervada soflama, pronunciadas por el representante de la Organización Sindical Española… el sindicato vertical, el augusto camarada Zaragoza Onofre.
En los archivos gráficos de las actividades públicas locales de la Falange Española Tradicionalista y de las J.O.N.S. en esos años, quedó constancia y memoria de ello... tal como concurriera con el retrato de aquel general circunvalado por un fajín con borlas.
En esta crónica son recordados Lorenzo González Castaños y Luis Ramón Pastor López, ambos ya desaparecidos, pero, de quienes conservo la memoria de irrepetibles momentos compartidos. Un cálido abrazo dirigido allá donde quiera que sea hoy vuestra morada y descanso.
Así mismo, quiero agradecer la cortés atención que me ha prestado Pablo Rosser Limiñana, concediéndome permiso para publicar las imágenes procedentes del Departamento de Memoria de Alicante. Gracias.
Fuentes documentales:
- Biblioteca Virtual de Prensa Histórica
- Fondo documental gráfico del proyecto Acción Tabacalera - Facultad de Arquitectura UA - 2014
- Departamento de Memoria de Alicante (DMA) - Donación Revenga - Ayuntamiento de Alicante





















