domingo, 23 de noviembre de 2025

0-42 La Hermandad de Socorro de las cigarreras...

 

 

...y su pretendido activismo feminista

 

     Aunque en algún otro momento y... desde estas crónicas, ya se haya hecho referencia a este tema, vuelvo ahora a él con nuevos datos y atención monotemática. En el afán de reconocerles encomios e iniciativas feministas a las cigarreras del siglo XIX, de forma insistente se viene diciendo que de ellas mismas arrancaron las voluntades de constituir las Hermandades de Socorro y de Apoyo Mutuo que les aseguraban los servicios médicos, las sanadoras medicinas y una cristiana sepultura con las primeras, y una pequeña asignación económica al alcanzar la invalidante ancianidad con las segundas.

    Según las libres e interesadamente dirigidas elucubraciones de determinados/as autores/as, las cigarreras formaban un conglomerado homogéneo en el que se cuidaban las unas a las otras dándose los primeros ejemplos en la lucha feminista. No seré yo quien lo ponga en duda, pero convendría hacer algunas matizaciones en evitación de lo que viene siendo ya una aprovechada costumbre: a fuerza de descontextualizar los datos, los nombres y los usos, se escriben cosas que no se aproximan ...ni por asomo, a la realidad histórica.

    Poniendo el foco inicialmente sobre la Fábrica de Tabacos de Alicante, dos referencias se repiten hasta la saciedad para hacer valer el que se tiene constancia testimonial de la Hermandad de Socorro de las cigarreras de la Fábrica de Tabacos y ...por ende, en algunos casos y desde el presentismo actual, aventurar sobre sus iniciativas feministas. En su momento, quienes investigaron y escribieron sobre este tema, alcanzaron a localizar una serie de datos y dejando prueba de los mismos, incorporaron sus conclusiones. A partir de esos trabajos, la tónica general ha sido la de copiar y pegar textos sin ampliar ni datos, ni informaciones y lanzarse sin más a elaborar teorías sin sustento, pero, que van calando en el ambiguo discurso de la “veracidad” forzada.

    Me explico: la primera de las referencias con las que se trabaja esta cuestión de la Hermandad de Socorro en la Fábrica de Alicante, dice tratarse de un documento denominado “Fábrica de Tabacos de Alicante - Cargo y Data de Hermandad de operarias. 1857” que debería de poderse consultar en el Archivo Histórico Provincial de Alicante, pero que, tantas veces como he intentado hacerlo, pese a los esfuerzos realizados, la búsqueda no ha dado resultado.

 

De entre los nombrados documentos que se refieren a la Hermandad de Socorro de las cigarreras alicantinas, éste es el único que puede encontrarse en el Archivo Histórico Provincial de Alicante. Se trata de un protocolo notarial de fecha 15 de julio de 1872, en el que se nombra a esta hermandad con relación a las diferentes prórrogas que se conceden a Juan Carlos Bellido y Brotons por su contrato como farmacéutico al servicio de la hermandad, refiriéndose su origen en el día 30 de mayo de 1865 

 

    De él, en el momento de su estudio, se acabó concluyendo un cuadro sinóptico que mostraba los ingresos realizados por parte de las cigarreras, todo detallado por talleres y por las categorías profesionales de esas cigarreras asociadas. Así mismo, también quedaban incluidos los salarios e identidades de los médicos y el farmacéutico que les daban servicio, y los pagos realizados en cuestión de prestaciones por “jubilación” (1) y por enterramiento y misas.

    El periodo estudiado correspondería al del año 1855 y por tanto, puede establecerse que la Hermandad de Socorro de las cigarreras de la Fábrica de Tabacos de Alicante, en ese año estaba vigente y cubriendo prestaciones y servicios. Otra cosa fue considerar en ese mismo estudio que “la primera asociación formada por las cigarreras de Alicante, para conllevar las cargas mutuas del servicio médico, se remonta al año 1855, según consta en los archivos de la ciudad”. A todo caso, de lo que tendríamos constancia es de que estaba funcionando pero no podríamos concluir sobre el momento de su constitución.

     Con la segunda referencia se pretende afianzar la fecha de 1855 haciendo correlación con lo que se recoge en publicaciones y estudios posteriores -recuerdo una vez más lo de copiar y pegar textos entre autores- al encontrarse en el trabajo de Isidro Albert Berenguer, de 1971, “La imprenta en la Provincia de Alicante (1602-1925)”, la anotación 2182 que nos significa como obra impresa en los talleres de la Viuda de Ibarra, el REGLAMENTO para el mejor servicio de la Hermandad de Socorros Mutuos de la Fábrica de Tabacos de Alicante – Año 1868, 16 pág.—21 cm.

     Hasta aquí, la aplicación de la lógica está a favor de la premisa propuesta: si una edición del reglamento se imprimió en 1868, tiene perfecta cabida el que la Hermandad estuviera funcionando en 1855. El problema viene cuando a pesar de estar reconocido el hecho de que hasta nuestros días no haya llegado ningún ejemplar para poder ser consultado ...algunos/as, con sus idealísimas elucubraciones, para hacer valer esas teorías del adelantado activismo feminista en este colectivo, concluyan el que estas Hermandades surgieran por propia iniciativa de las cigarreras. Sin conocerse el contenido del reglamento y el de su articulado, suena a arriesgada conclusión pero... ya puestos, y como nos conviene apologizar, pues aparcamos la objetividad, encajamos forzadamente lo que haya que encajar ...y listo. 

 

Del libro "La imprenta en la provincia de Alicante (1602-1925)", de Isidro Albert Berenguer. En páginas consecutivas se recoge la publicación en las imprentas de Alicante de los dos reglamentos mencionados, el de 1817 y el de 1866

   

    Según los datos y los documentos que los contienen, es en 1817 cuando se proclama una Real Orden que dictada exprofeso para las fábricas de Alicante y la de La Coruña, así como las nuevas y modernas que después se creen, presenta el primer reglamento de funcionamiento para las Reales Fábricas de Cigarros. En su articulado, se detalla primero la plantilla de empleados a sueldo que debe de tener el establecimiento para su buen hacer y funcionamiento: “un Director principal, un Contador, tres Oficiales de Contaduría, un Inspector de Labores, un Guardaalmacén Tesorero, tres Tenientes del Guardaalmacén, un Fiel pesador, tres Mozos de almacenes, un Escribano, un Portero de registros, seis Maestras de Labor y dos porteras”. Como puede comprobarse, las cigarreras sólo son jornaleras a destajo de un trabajo al que acceden por beneficencia o caridad (2).

 

Cigarreras de la Fábrica de Tabacos de La Coruña, entre finales del siglo XIX y comienzo del XX. Como puede comprobarse, la gran mayoría son cigarreras de avanzada edad. Algunas de ellas todavía continuarían trabajando algunos años más para poder sustentarse.

 

    A continuación, con cada artículo se van desgranando las competencias y las obligaciones de cada uno de esos empleos, resultando de entre las obligaciones del director principal, la del artículo 13 que dice así: “Como el tiempo ha de inutilizar algunas operarias, hasta el extremo de ganar muy poco o nada para su alimento, hará que entre todas se establezca una hermandad de socorro sobre reglas caritativas, a fin de que con sus asistencias se evite la mendicidad de aquellas ancianas necesitadas”.

     Demos un pequeño salto ahora y acudamos a consultar el reglamento ...sí existente, de la Hermandad de Socorro de la Fábrica de Tabacos de Sevilla fechado en 1834 y entresaquemos varias apreciaciones para poder avanzar en nuestro relato principal:

1ª_         En la exposición de motivos, quien la redacta ...y que es el Contador de la fábrica, tras presentarse a sí mismo como un abnegado empleado que aumentará su sacrificio al ponerse al servicio de la administración de la Hermandad de Socorro por caridad y beneficencia para con las infelices cigarreras, indica que en 1830 ya se abolió una anterior etapa de la Hermandad. No da explicaciones del porqué de esa desaparición, pero nos ofrece el dato de una ya anterior existencia y funcionamiento.

2ª_         En los artículos 1 y 2 se instituye la advocación de la caritativa obra a la Virgen de los Remedios indicándose que correrán a cargo de las cigarreras y de la Hermandad todos los gastos de la acción de gracias que se le consagre: sermón con misa cantada, la orquesta y coro al uso, y otros ...que solían ser los gastos del oferente banquete a jefes y significadas autoridades locales.

3ª_         En su artículo 4, las funciones del Superintendente Jefe le definen como “protector y juez nato de dicha hermandad estando sometido a su jurisdicción, el régimen gubernativo y económico en todas sus partes”. En adelante, refiriéndose a él, se hace como “el Protector”.

 

Archivo Histórico Provincial de Sevilla - Junta de Andalucía

 

    No creo que hagan falta cualidades superiores de analítica y de lógica para alcanzar a ver que, en esto de las “primeras” Hermandades de Socorro y de Apoyo Mutuo de las cigarreras de las Reales Fábricas de Cigarros, lo del “muto proprio” o voluntad propia de las cigarreras, no tiene fundamente alguno. Venían impuestas por las Reales Órdenes para la administración de las fábricas y se constituían obligatoriamente abusando de la supuesta caridad en la que decían ampararse: al ya de por sí exiguo jornal, el Estado les restaba tres reales mensuales que se dirigían a cubrir los costes de su sanación, los del amparo de su mísero y corto retiro y los de los gastos de una cristiana sepultura. 

 

Archivo Histórico Provincial de Sevilla - Junta de Andalucía

 

     Para remarcar el abuso al que eran sometidas estas mujeres trabajadoras, en el antes mencionado “moderno” reglamento de 1817, en el artículo 12 y como funciones del Director Jefe se redacta: “Obligará a las operarias a que de su cuenta lleven a la fábrica las sillas, tijeras, esportones, pesos y pesas, cuidando que éstas se hallen arreglas al marco de la fábrica; también llevarán los paños para tapar y conservar el tabaco” ¡Cómo no sería la extendida penuria social existente en aquellos siglos XVIII y XIX, como para que se les envidiara tal miseria y abuso a las mujeres que alcanzaban ser cigarreras!

     Del porqué aquellas hermandades aparecían y desaparecían tan aleatoriamente, podría concluirse el que, muy probablemente y a medio plazo, el monto total de los cargos en gastos ...significándose cualitativa y cuantitativamente los de los galenos, farmacéuticos y medicinas, más los antes descritos en la advocación religiosa de santos y vírgenes con sus correspondientes ágapes y agasajos, acababa siendo mucho mayor que la cuantía de ingresos impuestos y aportados por las cigarreras.

     En alguna otra ocasión, los fondos se “tomaban las de Villadiego” de la mano licenciosa de quien, por contra, debía de haber sido su diligente custodio. Tal es el caso del Contador de la Fábrica de Alicante en junio de 1834 que ...¡y atención porque tenemos un nuevo testimonio que adelanta de 1855 a 1834 el conocimiento de la existencia de la Hermandad de Socorro de las cigarreras de Alicante!, se largó a su Italia natal con algo más de 7.000 duros que “en parte eran del Monte Pío de la Hermandad de las infelices cigarreras y en parte de la Real Hacienda” (3).

     Y si acaso no fuera por la confusión que aportan algunas de las fechas del artículo que se contiene en el Boletín de la Compañía Alicantina de Fomento, “El Mensajero” con fecha de 21 de enero de 1847, su redactor, extenso en datos interesantísimos de nombres y de cargos administrativos, y también de número de cigarreras y de distribución de talleres, indica explícitamente como momento de la creación de la Hermandad de Socorros de las cigarreras alicantinas, el 25 de junio de 1801. Sin poder contrastar más y mejores datos, la fecha indicada, pierde amparo y credibilidad.

     Por ir concluyendo sobre aquello de lo del adelantado activismo de las cigarreras -en general-, mucho más hay de ilusionante e inventado mito que de veraz realidad ¿Que pudiera darse el apoyo mutuo entre ellas que hoy día llaman sororidad?, pues claro que sí ya que esta es una constante común como en cualquier otro numeroso colectivo laboral o de buena vecindad, pero el activismo feminista propiamente dicho, si bien tuviera sus primeros pasos en La Ilustración del siglo XVIII en mujeres aristocráticas o de la burguesía acomodada y adinerada, no sería hasta la final década de los años 90 del siglo XIX cuando, la toma de conciencia en la lucha de clases, uniera y coordinara a las mujeres españolas de forma paralela a las reivindicaciones de la clase obrera.

     Llegados a este momento histórico, ahora sí puede decirse que las cigarreras propusieron sus iniciativas, que tomaron sus decisiones y que lucharon muy activamente por afianzar esos negados derechos. Un excepcional ejemplo podría se el efecto causado en 1916 con la constitución en La Coruña de la Unión Tabacalera y su masiva aceptación, afianzamiento y unidad en el resto de fábricas. A tal punto de éxito se llegará que, primero se proyectó y constituyó la Federación Tabaquera Española para representar al conjunto de fábricas y, después, el objetivo se puso en agrupar a toda la actividad industrial relacionada con el tabaco y su consumo constituyéndose la Confederación de Industrias del Tabaco. El funesto trienio entre 1936 a 1939 y el golpismo militar y de la oligarquía conservadora, acabó de raíz con todos esos avances laborales y sociales.

 

Galiciana Arquivo Dixital de Galicia
 

 

    Al margen de este paso hacia atrás, sí hubo un tiempo en el que las Hermandades de Socorro y de Apoyo Mutuo, ...y de Ahorro, ...y de Consumos, empezaron a ser constituidas por las cigarreras registrándose sus estatutos en las instituciones gubernamentales y se gestionaron con total autonomía al margen de los directivos y de los empleados administrativos de las fábricas (4).

     Pero no todo iban a ser parabienes y alegrías en reconocimiento del activismo feminista de la cigarrera de los inicios del siglo XX, en la construcción onírica del mito. De manera interesada, investigadoras e investigadores, con frecuencia omiten que la pretendida sororidad entre mujeres tampoco era tan ideal como se intenta preconizar. Parece que les cuesta aceptar que entre un colectivo tan grande y tan ideal como el de las cigarreras, no fuera ni lógico, ni lícito el que las hubiera “no asociadas”, que hubiera mujeres que por sus propios criterios ideológicos o que por sus miedos imbuidos por directivos, jefes, maestras, amas de rancho o por sus mismas e iguales compañeras, no participaran del vértigo de los nuevos cambios (5).

     La sororidad -término neologista tan modernísimo como lo son el del empoderamiento y la cuestión del emprendimiento- no estaba sólo en el lado de las reivindicaciones y de los derechos, nos guste o no, también hubo lucha y sororidad en lo opuesto, en el conservadurismo y en el miedo a la libertad.

 

Teniendo en cuenta la preclara tendencia católica y carlista de la publicación La Hormiga de Oro, al igual que en tiempos presentes, toda posibilidad de exageración de la verdad, se aprovechaba. En agosto de 1920, en Madrid, las cigarreras en la fábrica no llegaban a esas 4.000 mencionadas en el píe de foto y muchísimo menos eran tantas las "amarillas" ...las no asociadas a la Unión Tabacalera. Paradójicamente, en 1931 y en Madrid, desde el sindicato Vindicación Obrera, que colgaba de la UGT, se abriría un nuevo frente contra la unidad de la Federación Tabaquera Española.  

 

    Por último, convendría matizar también que, con la implantación de la representatividad mayoritaria -que no asamblearia- tanto política como sindical, casi sin excepción de tiempo y momento histórico, todas esas mujeres adelantadas a su tiempo, en muchos casos vieron como sus supuestos compañeros de lucha, las volvieron a posicionar en el plano de un protagonismo secundario.

     Y ya puestos a decirlo todo y sin cortapisas, a aquellas y aquellos que vienen diciendo que en los años 80, ellas/os alcanzaron y consolidaron derechos... usando por segunda vez en esta crónica la fórmula retórica del “no seré yo quien diga lo contrario”, recordarles... que más bien fueron/fuimos los disfrutarios de los derechos por los que otras/os, anteriores a ellas/os, lucharon y pasaron penurias. Que revisemos mejor nuestros cuentos de hadas que... más bien, y por contra, si en algo contribuimos fue en el adormecimiento y en el acomodamiento de la conciencia social de la lucha obrera.

    ¡A cualquier hora les hubieran cerrado las fábricas a las cigarreras de las enaguas y la navaja en la faltriquera, sin haber presentado antes fiera batalla! El desmantelamiento de la industria del tabaco, tras cuatro lloros, dos desvanecimientos y unas pocas manifestaciones de protesta, se fue celebrando con cada fábrica cerrada y con miles de puestos de trabajo destruidos.

     La letanía a repetir por los que lo negociaron en representación de los trabajadores era: “dentro de lo malo, no es lo peor”. Nos mandaron a casa... todavía jóvenes, cobrando y sin la obligación de madrugar. Y de este modo, con feminismo o sin él, con patriarcado machista o sin él, finalizando el siglo XX y principiándose el XXI, el mito de la racialidad y el genio bravío de las históricas cigarreras quedó silenciado por la acomodaticia cultura de la prejubilación para todos.

 

 

(1)   Jubilación, como término legal o de pago obligatorio al dejar de trabajar, no existía. Hay testimonios gráficos de cigarreras de muy avanzada edad trabajando aun en los talleres. El retiro obrero obligatorio en España se estableció en 1919.

(2)    Hasta principios del siglo XX que, por sus reivindicaciones, las cigarreras y los tabacaleros consiguieron fijar una parte de sus remuneraciones como salario fijo y reflejados en una nómina a cargo de la Compañía Arrendataria de Tabacos, ambos colectivos obreros nunca fueron asalariados. En las cigarreras, sólo constaban como empleadas asalariadas las maestras de taller y las porteras. Así ya constaba en la Real Orden de 1817 en la que se recogía un reglamento moderno para las fábricas de Alicante y La Palloza (A Coruña).

(3)    El Eco del Comercio – 09/07/1834

(4)    Sociedad de Socorros y Ahorro de las porteras, maestras y operarias de la Fábrica de Tabacos – La Coruña 1899

(5)    La Hormiga de Oro – 07/08/1920

 

 Fondo documental:

  • La Fábrica de Tabacos de Alicante - 1989, de Caridad Valdés Chápuli - CAM Alicante
  • A Fábrica de Tabacos da Palloza - 1997, de Ana Romero Masiá - FAYT-UGT Galicia
  • Severino Chacón, líder sindical do mundo do tabaco - 2003, de Ana Romero Masiá - Fundación Luís Tilve   

 

domingo, 9 de noviembre de 2025

0-41 El incendio de septiembre de 1900

 

El incendio de 1900 ...y el “milagro” de su total olvido

 

    Si alguna contrariedad grave podía presentárseles a las fábricas de tabacos, sin dejar espacio para la duda, esa era la del fuego. La aparición de un incendio podía suponer la ruina a futuro y el irreversible dolor de la muerte de muchas personas.

     Podía ser la ruina, porque, si acaso el edificio acababa sus días útiles como una irrecuperable escombrera, no sólo era una ruina para la Compañía Arrendataria de Tabacos, sino que, también, supondría la ruina económica y financiera de las familias y de las ciudades donde se encontraba esa factoría. Las pérdidas económicas por la materia prima de las hojas del tabaco, el inmueble y sus pertenencias, fueran máquinas, instalaciones o mobiliario, podían ser minoradas gracias a las coberturas de las aseguradoras. Otra cuestión era, el que podía quedar en suspense la decisión a posteriori de los accionistas: o reconstruir, o trasladar a nueva construcción en otra ciudad y provincia.

    Y esto último sí que sería grave porque las economías y finanzas particulares de las familias y de los comerciantes de esa ciudad se verían gravemente mermadas. La reconstrucción podría resultarles un agobio temporal, pero, esperanzador por la pronta recuperación de los puestos de trabajo y de los jornales.  La otra pérdida irrecuperable era la de las vidas humanas que pudieran acabar arrebatadas por las inclementes llamas.

 

Reportaje del incendio de la Fábrica de Tabacos de Madrid, publicado por La Ilustración Española y Americana - 15/11/1890

    Raro fue la fábrica que no acabara sufriendo un siniestro por incendio. Repasando la prensa nacional y las publicaciones de la propia empresa, de Cádiz, San Sebastián, Tarragona, Gijón y Bilbao, no se tienen referencia de incendios; por el contrario, Sevilla lo padeció en 1902, A Coruña en 1896 y 1920, Valencia en 1895, Santander en 1916 y 1925, Madrid en 1890 y 1905, Logroño en 1944, Málaga en 1993 y Alicante en 1844 y 1900. Como se puede comprobar, en algunas, la mala suerte repitió presencia y, en otras, se esperó a la llegada de cierta modernidad.

     Referir la modernidad viene a propósito de incidir en que, los peores y más graves incendios, se dieron en el siglo XIX y en el primer tercio del XX, lo que hacía tremendamente evidente que los medios contra incendios de nuestras ciudades eran escasos y que se mantenían con cierto retardo tecnológico. En cuando a los medios, las redes municipalizadas del suministro público de aguas tenían mucho que ver. Y si por desgraciada extensión en los recursos técnicos, la pericia o la capacidad decisoria de los profesionales que dirigían los trabajos de extinción se tornaban en clara impericia o incapacidad e ineptitud, la cosa se agravaba y la tragedia podía magnificarse en grado superior.

 

Reseña y grabado publicados en la revista Nuevo Mundo - 15/08/1895

    Tomando como referencia nuestro incendio de mayo de 1844, los trabajos de extinción en aquel momento se concentraban más en la dispersión de los posibles elementos que alimentaran el fuego que en el uso extensivo y abundante del agua. Nicasio Camilo Jover, en su Reseña Histórica de la Ciudad de Alicante de 1863, describe los ímprobos esfuerzos del ingeniero municipal, primero, y de todo el cuadro de ingenieros y de primeras autoridades, en conjunto, por controlar aquella pira en la que se habían convertido los almacenes y naves incendiados, llegándose incluso a echar mano de los disparos de cañón sin lograr sofocar el incendio. Cinco días permaneció activo aquel incendio y no dejó en píe ni una sola de las paredes afectadas en ese perímetro.

     Y si acaso resultaron escasos los medios y los recursos municipales, muy a la zaga le estuvieron los propios de la Compañía Arrendataria en esa misma escasez; y de similar modo, ocurría otro tanto en el resto de fábricas. El peligro y el riesgo siguieron estando presentes durante mucho tiempo, de ahí el que algunas factorías repitieran la grave experiencia. De hecho, en Alicante sufrimos dos conatos menores en julio de 1876 y en febrero de 1877. En el primero, ardieron unas tupidas cortinas y unos cuantos sacos de labores ya manufacturadas creando tal alarma que, por el sobresalto y el terror causado por la historia precedente en 1844, dos cigarreras fallecieron por el síncope sufrido. Algunas más tuvieron que guardar reposo durante unos pocos días.  

 

Incendio en la factoría de Santander, de la publicación La Hormiga de Oro - 16/04/1925

    Entrados en el siglo XX, resulta curioso leer en la prensa alicantina el cómo de dificultoso, todavía en aquel segundo incendio del 26 de septiembre de 1900, lo tuvieron los bomberos municipales para desplazarse por las calles de Alfonso el Sabio y San Vicente totalmente embarradas. Aquella noche llovía y los días anteriores también llovió, pero, la lógica preocupación y la malsana curiosidad no encontraron por ello impedimento alguno para todo aquel gran gentío que resolvió acercarse hasta las inmediaciones de la fábrica y observar en primerísima fila el siniestro. Tal era el barrizal y tantos los espectadores que en la entrada principal de la fábrica se agolpaban, que la arqueta que daba acceso a la boca de riego no aparecía por ningún lado. Localizada finalmente y empotrada en ella la preceptiva manguera, el efecto sofocante fue inmediato. La potencia del caño de agua y la habilidad de los bomberos en su manejo fueron esenciales. Tres bombas móviles contra incendios complementaron la acción.

     Junto a los bomberos y a los empleados de la fábrica intervinieron más de un centenar de voluntariosos vecinos y, 190 efectivos de Infantería, bien pertrechados y armados, fueron desplazados hasta allí para crear cordones de vigilancia y de seguridad para proteger los bienes de la Compañía Arrendataria. Municipales y policías se aprestaron también a personarse y a ponerse a las órdenes del alcalde y otras autoridades. Se usaron algo más de 500 pozales traídos al efecto, que alimentaron de agua a las tres bombas impulsoras acarreándola mediante una cadena humana desde la fuente de la propia fábrica. También se tiró mano del depósito de agua para las máquinas y, a pesar de que no queda muy clara la posible localización, se nombra otra boca de riego en la Calle de la Fábrica.  

     Pese a todo, en el relato del “debe”, el reportero hizo hincapié en la falta de medios y de recursos disponibles ante estas desgracias.  La siguiente boca de riego más próxima al inmueble quedaba en la calle San Vicente. La descripción del volumen alcanzado por las llamas habla de que “alumbraban la fortaleza de Santa Bárbara que surgía rojiza en el fondo del cuadro”. Ante aquel infernal cuadro, incluidas las campanas de la Concatedral de San Nicolás tocando a alarmante rebato, la voz popular hizo correr como la pólvora el que “medio Alicante estaba ardiendo”. 

 

 

    El incendio se inició sobre las nueve y cuarto de la noche del día 26 y se consiguió controlar tras tres horas de denodados esfuerzos. Amanecido el día 27 sólo quedaban en la zona unos 50 infantes con sus suboficiales que protegían las instalaciones de posibles saqueos. A las siete de la mañana, volvieron a su acuartelamiento. No hubo fallecimientos ni heridos de consideración y aunque, tras la enorme alarma pareciera que la gravedad económica pudiera haber sido mayor, los daños resultantes fueron menos de los esperados. Las pérdidas consistieron “en 773 cajones de cigarrillos de 0,35, labor retirada desde el año 1888 procedentes de Palma de Mallorca y varias labores antiguas retiradas de la venta, 115 mesas de talleres procedentes la mayor parte de la fábrica de Sevilla, 78 fardos de tabaco, 3 barriles de grasa, gran número de arpilleras de tercio procedentes de embalar tabaco y trozos de madera”

     “En conjunto, las pérdidas se elevan a 75.000 o 100.000 pesetas, contando las paredes derribadas y la parte incendiada que se encontraba en estado ruinoso”. Los daños en el taller del desvenado y el de cigarrillos superiores, tuvieron escasa repercusión. El mismo día 27, sólo autorizadas las maestras y las barrenderas para el acceso al interior de la fábrica, se afanaban febrilmente en el arreglo y en la limpieza de los talleres. Los empleados administrativos también tuvieron que hacer frente a trabajos extraordinarios poniendo en orden todo lo necesario para la reanudación de los trabajos de las cigarreras.    

     A los pocos días, la prensa alicantina, para enorme gozo de la Compañía Arrendataria y de los comercios de Alicante, daba detallada noticia de que los daños resultantes estaban totalmente cubiertos por la aseguradora La Unión y el Fénix Español. En esta ocasión, las cigarreras volvieron al trabajo sin tanto detrimento ni dolo para sus jornales. El parón productivo fue corto.

     Pese a tan grata noticia, las redacciones de los diarios locales, recogieron durante un buen tiempo la mucha “cháchara” que soltaron los señores concejales municipales en el intento de acordar nuevos, mejores y más efectivos medios para la extinción de incendios. Trataron también sobre la aprobación de propuestas para autorizar cuerpos voluntarios de bomberos, siendo el más llamativo el que pretendía ponerse por nombre, los “Camisetas Rojas”. Pero al final, y como venía y viene siendo costumbre en la Terreta, la palabrería y las iniciativas fueron perdiendo fuelle y si en algo se vieron mejorados los medios y los recursos existentes, ya fue más que de agradecer. 

 

La Fábrica de Tabacos de Logroño padeció un incendio de cierta consideración en el año 1944. Ese mismo edificio acoge hoy al Parlamento de La Rioja. Foto Emilio Palacios.  

    De las actuaciones y riesgos asumidos durante el incendio, los parabienes y las felicitaciones a quienes organizaron y dieron órdenes no quedaron exentos de aparecer en prensa y como costumbre de ser bien agradecidas, las cigarreras propusieron homenajes y regalos. En lo humano y mundano, las felicitaciones se dieron para el señor alcalde, el arquitecto e ingenieros municipales, el administrador jefe de la fábrica, el alcalde pedáneo de San Antón y para un largo e inacabable listado de entre todos aquellos aguerridos voluntarios que salvaron su pan diario y su futuro. En lo divino ...y como era de esperar, se gestionaron los permisos para una misa solemne en el monasterio de la Santa Faz a la que no le faltaría ni su rogativa pública, ni su romería y festejo.

     El acto religioso se celebraría el domingo, día 4 de noviembre, y quedó recogido en prensa de una forma muy curiosa porque acabó publicándose en la sección de sucesos dado el que en medio del desarrollo de la misa, dos mocetones de 21 y 24 años, sin razón esclarecida por la gacetilla, armaron un buen escándalo al proferir a voz en grito, repetidos y malsonantes insultos. Hubo de intervenir la fuerza pública, que los detuvo y los puso a disposición de lo que designara el juzgado de instrucción.

     Del siniestro como noticia escrita, destaca el minucioso detalle con el que lo publicara el diario La Correspondencia de Alicante el día 27 de septiembre. Y destaca porque los detalles y vericuetos sobre la Fábrica y su edificio, más parecían estar ofrecidos por un gran conocedor de la misma, que por un reportero. Desde el mismo diario, ya era habitual el que se dieran noticias de un disciplinado y metódico joven colaborador que venía de dirigir el noticiero oriolano La Lira, se trataba de Nazario Martínez Limorte.

 


    El detallado artículo en La Correspondencia no venía firmado, pero, el análisis por su autoría acaba cogiendo cuerpo cuando el día 30, también de septiembre, la noticia -aunque bastante más reducida- se recoge en Alicante Alegre y ahí sí, Martínez Limorte, lo firma resaltando el hecho de que él fue testigo presencial de lo acontecido en aquella aciaga noche. En cuanto a la condición laboral del firmante, desde el mes de agosto ya detentaba por oposición una plaza de auxiliar contable en la Compañía Arrendataria de Tabacos a la espera de cubrir su primer destino en Cádiz.

     A este buen hombre, con la Fábrica de Tabacos de Alicante y con aquel incendio, parece como que se le apareció la Virgen ...entendiéndose la frase como de suerte, porque consiguió labrarse en la Tabacalera un muy relevante futuro profesional y personal: en 1904 le fue concedida la plaza en Alicante, en 1910 ascendió a Oficial, dirigió una academia profesional que preparaba a los opositores al Cuerpo de Contabilidad de la Compañía Arrendataria de Tabacos, publicó un aplaudido libro especializado en la materia, entre 1925 y 1929 ocupó una concejalía en la Junta de Gobierno municipal y en 1934, fue nombrado Interventor Jefe de la Fábrica de Tabacos de Alicante... pues eso, que a este buen hombre lo amadrinó la Virgen cuando aprobó sus primeras oposiciones.

     Y ya que estamos mentando la milagrería, como en toda buena historia de grandes desastres y escasos daños que se precie, un toque prodigioso de lo omnipotente y celestial siempre le aporta un mejor adorno (1). En las labores de desescombro, de entre aquellas embarradas ruinas -la lluvia había continuado persistente- los operarios en aquella tarea rescataron una imagen de San Antonio de Padua, toda ella bellamente ornamentada, de plata maciza y de 12 centímetros de altura. La encontraron en el interior de un estuche también ornamentado y de plata, y ambos totalmente intactos ...en ellos no habían hecho mella las devastadoras llamas. De la cuestión de la imagen inmaculadamente rescatada poco más se pudo "novelar" y rápidamente pasó de la noticia al olvido. 

 

Algo así debieron de encontrar los trabajadores del desescombro según se recogió en la prensa del momento.

 

    En esta ocasión, ...y en aquel otro conato de incendio que se cobrara la vida de dos cigarreras, ...y en el de la desgraciada espantada en que fueron quince las mujeres que murieron por aplastamiento (2), la Historia no refirió, ni prodigó más milagros para la exaltación y la conmemoración en estas lides de las efemérides. El protagonismo se lo llevó por entero el incendio del 20 de mayo de 1844.

 

 

De la prensa local: 

de entre los meses de septiembre a noviembre de 1900, se ha consultado en la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica las publicaciones La Correspondencia de Alicante, La Unión Democrática, El Graduador, El Correo y La Atalaya. 

De la prensa nacional:

(1) El Español, 02-10-1900 y El Diario Español, 03-10-1900

(2) El Clamor Público, 23-07-1854