viernes, 30 de enero de 2026

0-45 Cigarreros, tabacaleros y tabaqueros (2 de 2)

 

Habiendo tratado la sufrida polémica de la reclamación de 1731 de los cigarreros sevillanos por los “más altos” ingresos de las elaborantas gaditanas, publicado en 2022 por la Real Academia Hispano Americana de Ciencias, Artes y Letras, podemos disfrutar de un excelente trabajo realizado por Lola Pons Rodríguez, de la Universidad de Sevilla, que versa sobre el estudio de una carta del siglo XVIII que consta en los fondos documentales del Archivo Histórico Provincial de Sevilla, referida como una reclamación laboral de un veterano cigarrero frente a las “nuevas” maneras que se imponen desde la gerencia y gestión de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla.

Por si alguien concluyera que el año 2022 es una fecha temprana como para haber dispuesto de este documento para las investigaciones y proyectos que antes mencioné, la autora recoge en su trabajo que el documento, en 1984, ya fuera motivo de investigación, publicación y reproducción modernizada del uso de su castellano antiguo, precisamente, por José Manuel Rodríguez Gordillo. En lo que Lola Pons centra su trabajo ...sobre todo, es en la interpretación del contexto y de la situación temporal como testimonio de la conflictividad laboral en el seno de la Fábrica de Sevilla.

El documento llega a nuestros días anónimo y sin una fecha concreta que pueda situarlo perfectamente en su tiempo. En su encabezamiento, y nombrándosele como receptor de la carta, aparece un “Remítase al señor Barreda para que aga el usso que le parezca” que redirige la datación a mediados del siglo XVIII ya que son dos señores Barreda los que aparecen en otros documentos del fondo histórico de la fábrica. Ambos actuaron como administradores precisamente en época de cambios para las modas de consumo.

Recuerden amigos lectores que esto mismo pasara con la elección, masiva presencia y posterior declive de las elaborantas.




Mediado el siglo XVIII, el uso del cigarro grande pasa a ser desestimado en favor del de tamaño mediano y pequeño. Crece el consumo y el cigarro de calidad y de precio no es asequible para todas las clases sociales; se aumenta la producción en extensión, se recortan esfuerzos en el tamaño y la calidad, y la necesidad de mano de obra se incrementa. El número de cigarreros dedicados a la manufactura del tabaco de fuma o de humo, según la queja del anónimo y veterano empleado, en poco tiempo ha pasado de 60 hacedores a 200. La necesidad del mercado ha triplicado el número de trabajadores a destajo.

Y en eso radica la queja: por el reparto de la faena que ahora se está haciendo y por los perjuicios que ello causa a los jornales del trabajador de antiguo de la fábrica. Al darse mayor número de hacedores, la consigna a fabricar se alcanza antes y esos días de producción y de jornal disminuyen a tres días a la semana como mucho. Los ingresos empiezan a flaquear, se empiezan a dar penalidades en las familias que viven de este trabajo y hasta se llega a la mendicidad para subsistir.

También la queja alcanza a poner en duda la equidad del proceso de reparto del trabajo, señalando la existencia de privilegiados que tienen trabajo de continuo y, en cierto modo, la misma queja avisa sobre la posibilidad de que el uso descarado del favoritismo que hace el administrador acabe en agravios y padecimientos, dando a entender posibles disturbios. Y recuerda que esta situación, que no es nueva, sí estuvo resolviéndose por “quantos Administradores abido de quarenta a sinquenta años a esta parte lo an arreglado”

Esta cuestión la ilustraría Rodríguez Gordillo en el año 2005, escribiendo: «Todo hace pensar que, durante muchos años, sólo un reducido número de estos trabajadores –por lo general, los más cualificados o de mayor experiencia– tenía su empleo garantizado en cada jornada; los restantes, en especial los que más alternaban en número y en días de asistencia a la fábrica [...] eran contratados a diario en función de las necesidades de la producción. Para ello se utilizaba el procedimiento de “listas redondas”, es decir, aquel según el cual se iniciaba la contratación justo por el jornalero o peón siguiente al último admitido al trabajo en la jornada precedente»



Personal masculino ...tabacaleros, de la Fábrica de Tabacos de Cádiz. Primeras décadas del siglo XX - Fondos documentales de la Fábrica de Tabacos de Cádiz


En la manufactura del tabaco de fuma, la contrata de estos trabajadores era semanal e inicialmente, el cobro también. La producción diaria de cada cigarrero era inspeccionada y revisada ésta, se recalculaban los adeudos en jornales y se les finiquitaba en la quincena inmediata. Quienes se encargaban de la gestión administrativa y gerencia en las fábricas, por contra, eran empleados asalariados en contrato fijo y remunerados mensualmente. En la parte opuesta quedaban los cigarreros de la fabricación de rapé ...o de polvos, que se les contrataba y pagaba por jornada diaria.

Estudiada la intencionalidad de la queja y estudiado el contexto histórico y temporal, de aquel tiempo en el que la persona del cigarrero fue la del primer y más presente empleado en la industria tabaquera de Sevilla, la autora del estudio, Lola Pons, acaba reconociendo los mismos sesgos en la inquietud reivindicativa obrera, tanto en los trabajadores de entonces, como en los de ahora.

También en 1731 y para con las elaborantas de Cádiz, aquellos torcedores/hacedores, aquellos cigarreros sevillanos reclamaron ante el rey por la reducción de los salarios. Reclamaron aquellos como hoy lo hacen los obreros y las obreras que no les alcanza la nómina para poder llevar la digna subsistencia que debiera de reconocérseles por el fruto de su esfuerzo y trabajo. La lucha era y es siempre contra los gestores. 

 


Encierro y resistencia frente a sanciones y despidos llevados a término en la Fábrica de Tabacos de Cádiz, año 1988. Tras las medidas de presión, que duraron lo suyo y que fueron duras, todo fue revocado por la magistratura y la "paz social" retornó a la normalidad. Fotografía realizada por Joaquín Hernández Kiki (@kikifotógrafo) 



La prensa, el mito y el verbo popular en la figura de los cigarreros.


De la existencia histórica de los cigarreros no sólo se nutren los datos de los documentos archivados en cada fábrica, también la hemeroteca digital de la prensa histórica es una fuente fidedigna que recoge su existencia y sus reivindicaciones. A modo de breve muestra, El Clamor Popular, de 06-05-1848, nos dice sobre la plantilla masculina de la Fábrica de Sevilla que, entre 1764 y 1768, los cigarreros fueron 1.500, que trabajaban 109 molinos en los que se empleaban 350 caballos y que los torcedores eran solo 150. Para la fecha de la publicación, solo quedaban 170 jornaleros hombres para las faenas generales de las tres fábricas: en la de rapé, en la de polvo y en la de cigarros. Que otros 500 eran operarios de fabricación: 400 en los cigarros y 100 en los cigarrillos de papel, y que las elaborantas, en 1848, ya son 4.100.



"Cigarreras de Sevilla", obra del estadounidense Walter Gay, 1895


El Clamor de la patria en julio de 1878 y El Imparcial, en enero de 1879, recogen pequeños sueltos que hablan de la conflictividad con los cigarreros en la fábrica de Bilbao.  Y en Alicante, y con la crónica THE TIMES de un viajero romántico inglés que nos visitó en octubre de 1875, el relato que se nos deja sobre los cigarreros es muy descriptivo. De cómo de “exóticos” le resultaron ellos también, tras pasar por los talleres de cigarreras, de ese momento de la visita nos cuenta:

Espectáculo digno de estudio es el que presentan las cuadras en el piso bajo, 24 hombres desnudos de cintura arriba, con el cutis, barba y cabello empolvados, que trituran la hoja y la limpian a través de cribas de hierro, ganando de 16 a 20 reales diarios. Como ejemplo debe citarse el de un hombre que ha trabajado aquí 24 años y que dice encuentra saludable su faena. Estos hombres, atendida la ruda naturaleza de la obra, trabajan pocas horas”.

La traducción es del diario El Constitucional, publicada por entregas los días 2, 3 y 4 de diciembre de 1875.

En cuanto al mito, si a las cigarreras les cayó el de mujeres raciales, guapas y altaneras de mucho genio, a los cigarreros les tocó el de folloneros, levantiscos y gente perdida. Cigarrero llegó a acuñarse como adjetivo para todos los individuos que se unían a alzamientos y broncas contra todo estamento gubernamental. Facinerosos y maleantes de raro pelaje, así como de oficio de contrabandista del Campo de Gibraltar, también fueron apelativos empleados durante el siglo XIX como sinónimos al uso (1).

En cierto modo no les quedaba tan mal el calificativo porque en las décadas de los 70 y 80 de ese siglo, los cigarreros de Portugal, Francia, Holanda, Alemania, Estados Unidos de Norte América y de Cuba, siguiendo criterios reivindicativos de la 1ª Internacional, reclamaron muy enérgicamente mejoras laborales y salariales. Movilizaciones y huelgas estaban a la orden del día.




Entrada de fardos de tabaco en los almacenes de la Fábrica de Tabacos de Cádiz. Primeras décadas del siglo XX - Fondos documentales de la Fábrica de Tabacos de Cádiz


De entre esa acción del enrollado del cigarro y la del sujeto follonero y puñetero, el mundo científico tuvo a bien el darle nombre de cigarrero a un insecto parasitario de los viñedos. El Cigarrero de la vid es un pequeño escarabajo que se alimenta de las yemas y de los brotes tiernos de la vid. Su hembra pliega las hojas en forma de cigarro para depositar sus huevos en ese arrollado (2). Su periodo más activo es en primavera, estación en la que ya se sabe: “...la sangre altera”

Y continuando en el aportar anecdotario sobre el mito del cigarrero follonero y ¡por qué no!, también racial y con casta, en la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo siguiente, la prensa especializada en la tauromaquia y los ganaderos, usaban “cigarrero” para indicar características morfológicas de la res: bravía y de pelaje espeso con color negro intenso y una presencia imponente. Muchos fueron los hierros que dieron ese nombre... “Cigarrero”, a los toros seleccionados para la lidia. Algunos toreros y picadores, también diéranse por apodarse artísticamente así (3).

No pudiendo ser de otro modo, la prensa política y sus plumillas acabaron contagiados por ese uso e hicieron moda en sus redacciones de comparar las actitudes y los discursos de nuestros próceres con las faenas taurinas y los placeres del buen fumar. La chanza y la pulla taurinas eran continuas en las broncas parlamentarias. Y la moda ¡duró!         

 Como gentilicio, cigarrero es el nacido en Puebla del Río, municipio de Sevilla. La propia Sevilla... “la perla de Andalucía”, como ciudad dio tal nombre a una calle y a un espacio: Calle Cigarrero y Huerto de El Cigarrero. Y hasta en el mundo artístico alcanzó fama y relumbre como pieza música vocal en los espectáculos y recitales de canción española y de zarzuela, una composición bautizada como “El cigarrero” (4).

Tomando ya una corta carrerilla para cerrar esta crónica, no estaría de más el recordar que el uso coloquial y popular de “cigarrero” para tiempos posteriores a los del operario dedicado a la fabricación de cigarros, acabó siendo para designar a quien vendía cigarrillos. A su vez, con la extendida costumbre de nombrar a las fábricas como “las tabacaleras” locales, “tabacalero” fue calando socialmente como el genérico para el oficio de los hombres en la Tabacalera.



El asturiano Ramón Cifuentes Llanos que, en su condición de emigrante a Cuba, tuvo la suerte de adquirir el ingenio tabaquero de la Fábrica de Tabacos de Partagás y partiendo de ella, construirse todo un emporio bajo la afamada marca PARTAGÁS - Del blog "Coleccionista de vitolas de puros", por Juan Alberto Berni González


Y al propietario de los ingenios tabaqueros ...las fábricas, o de las plantaciones de tabaco, se le reservó el uso de “tabaquero” y en algunos casos, para con los que hicieron fortuna con la planta “Nicotiana tabacum” en las tierras del Sur y de Centroamérica y el Caribe, siendo nombrados como “cigarreros”, se indicaba su condición de indianos adinerados.


Nos llamaran cigarreros, hacedores o tabacaleros, la cuestión es que estar presentes en la historia de la industria manufacturera del tabaco, lo estuvimos ...y lo estamos y que, también nuestras reivindicaciones obreras y sociales, las afrontamos con igual racialidad y fuerza que las mitificadas cigarreras.



Manifestaciones en Logroño por el cierre de su fábrica en 2016 - Prensa Agencia EFE 




Fuentes consultadas y documentación:

  • “Ni gornal ni salario” Presentación y estudio de una queja laboral andaluza del siglo XVIII, por Lola Pons Rodríguez, 2022 – Universidad de Sevilla
  • Hemeroteca Virtual de la Prensa Histórica
  • Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España
  • Ramón Cifuentes: del blog "Coleccionista de vitolas de puros" de Juan Alberto Berni González
    • (1) Fray Gerundio, Boletín de noticias – El Comercio, ambos de fecha 24-05-1842; El Católico (Madrid), de 06-10-1843 …y otros
    • (2) Gaceta Agrícola del Ministerio de Fomento, 07-09-1879
    • (3)  La Época, 05-04-1849; El Globo, 25-10-1875 …y otros
    • (4) Diario Oficial de Avisos de Madrid, 10-04-1830; El Orden, 16-03-1852; El Gobierno, 03-06-1865 …y otros 

 


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