domingo, 8 de marzo de 2026

0-47 Una voluntariosa inventiva, el siempre vanidoso premio y la decepción (1 de 2)

 

 Los inventores y la modesta gloria

 

No siempre los libros de historia recogen a todos aquellos hombres y mujeres que contribuyeron a mejorar entornos y situaciones. Investigadores e inventores han habido de los que jamás se supo de ellos y que nunca tuvieron reconocimientos públicos. Nunca vieron reconocidos sus descubrimientos o inventos. Solo en algunos casos, ahora sabemos que por falta de amparo en los medios de divulgación y que por falta de publicidad para sus ingenios no obtuvieron respaldo en las instituciones científicas y gobiernos pudientes y que sus descubrimientos e inventos hoy son actualísimos ...o que le llevaron la gloria a otros.

Con nombre y apellidos españoles tendríamos al ingeniero Emilio Herrera Linares que fue el impulsor del traje aeroespacial. A Ramón Silvestre Verea, periodista español en Nueva York, de formación autodidacta en ingeniería y mecánica que creó una de las primeras calculadoras modernas. Desconocíamos también que Fidel Pagés, cirujano y militar, conceptualizara y desarrollara la anestesia epidural partiendo de la experiencia previa del neurocirujano neoyorkino James Leonard Corning. De la maestra de León, Ángela Ruíz Robles y de su proyecto de “libro electrónico”, hasta hace bien poco ni la prensa hablaba, pues, se le atribuía tal invento al estadounidense Michael Hart.

 

Ilustraciones de Eulogia Merle - Museo de Ciencias y Tecnología de Madrid  2012 

 

Todos ellos forman parte de finales del siglo XIX y al siglo XX, pero profundizando más, el articulista que nos habló de ellos en su artículo de Ciencia “Cinco inventores españoles olvidados por la Historia que cambiaron el mundo”, Adrián Mateos, diario ABC de 06-05-2106, con Jerónimo de Ayanz y Beaumont, se remonta a inventores españoles del siglo XVI al XVII. De Ayanz patentó 48 inventos que fueron desde un sistema para la destilación del agua marina hasta un traje de buceo, pero, su mayor avance fue el de aplicar en una actividad industrial el uso de máquina de vapor. 

 

Ilustraciones de Eulogia Merle - Museo de Ciencias y Tecnología de Madrid  2012

 

Estos inventos ...y tantos otros del pasado, como posibles avances a su tiempo presente, todos fueron cuestionados por si aparecieron para bien, o para no tan bien. De esto mismo no se escapan ni siquiera los de nuestra más inmediata actualidad. Siempre se darán dudas sobre si su concepto y su uso serán el correcto, o no.

En el contexto en el que se escriben estas crónicas ...el del mundo del tabaco y su industria, incluso antes de llegar a la moda actual de señalar su consumo como de altamente pernicioso para la salud, hubo otros tiempos en los que también, si acaso se reconocían los méritos de la inventiva que mejoraba procesos constructivos y que desarrollaba nuevos conceptos mecánicos, también ...decíamos, se daban críticas negativas porque la modernidad tecnológica, como poco, llegaba para desplazar a la mano de obra “manufacturera y artesanal” y fomentar un desaforado consumo.

Y aquí recupero un momento que ya fuera partícipe de una crónica anterior que me servirá de antesala e introducción para el verdadero protagonista de la de hoy. En el año 1867 los señores ingenieros Monturiol, don Narciso -sí, el del submarino Ictíneo- y Borrás, uniendo esfuerzos en un proyecto original del primero, resolvieron sobre el proceso industrial de la producción automatizada de cigarrillos, desarrollando una máquina cigarrillera que mejoraba tanto la calidad del producto final como la capacidad de producción en números absolutos.

 


 

La revista tecnológica “La Gaceta industrial” se hizo eco de la noticia y se deshizo en elogios constructivos y un minucioso detalle de cuál era su funcionamiento. Elucubrando entelequias propias, el redactor de la detallada reseña añadió conclusiones varias en las que, como decía anteriormente, se cuestionaba si con esta nueva tecnología no se estaría contribuyendo a alimentar el vicio insalubre del fumar:

     ... “la máquina de los Sres. Monturiol y Borrás es un verdadero progreso”.

     ... “¿la invención de esta máquina, constituye un progreso, responde a una necesidad, es útil o prejudicial a la raza humana?”.

     ... “debemos decir que esa invención es un mal, pues, acabaran llenándose los asilos de la caridad de seres ineptos para la reproducción de la especie”.

 

Y por si no fuera suficiente, Dámaso Calvet, el firmante del artículo, también ingeniero y catedrático de dibujo técnico además de poeta, dramaturgo y amigo próximo a Monturiol, llevado por ...vayan Uds. a saber qué análisis o motivación de tintes misóginos, arremetía solapadamente contra las cigarreras y su condición de mujeres trabajadoras escribiendo lo siguiente:

     ... “la máquina de los Sres. Monturiol y Borrás economizando el trabajo manual, contribuirá, pues, en su esfera a la obra de la abolición, proporcionará nuevos brazos a la agricultura, y en España volverá al hogar doméstico ese número inmenso de mujeres, tipo especial en ciertas capitales, que vegetando por una atmósfera físicamente venenosa y moralmente corrompida, llevan impresos en la palidez de sus flacas carnes, en sus malas digestiones, en sus dolores de cabeza y en su vejez anticipada, los efectos de una planta cultivada para un vicio y elaborada en la esclavitud o en talleres en los que la moralidad tienen tan pocos amigos.

 

De este sorprendente modo acabó Calvet una reseña técnica sobre ingeniería mecánica. Por sus méritos o por sus “recursos”, estos señores ...u otros, obtuvieron sus momentos de gloria y se pasaron a escribir sus nombres y sus asombrosas aportaciones en las revistas especializadas o en la Historia, contextos estos mismos en los que otros inventores más modestos pasaron casi inadvertidos. 

 


 

En la más austera y territorialmente limitada prensa local, entre los años 1924 y 1930, un modesto obrero cualificado de la Fábrica de Tabacos de Alicante, de ocupación y profesión la de carpintero, fue objeto de varias apariciones protagónicas entre las páginas y artículos de los diarios El Luchador, Diario de Alicante y La Voz de Levante (1). Su sobresaliente condición para ello: ser inventor de ingenios tabaqueros.

Tomás Crespo Juan, que así era su razón, oficiaba de carpintero en la fábrica de “la terreta” y su pertinaz afán de superación y su innata curiosidad le habían llevado a ocuparse en solucionar cuestiones mecánicas para la industria tabaquera... o incluso, para las de uso doméstico.

En noviembre de 1924, a Crespo, desde el Consejo de Administración de la Compañía Arrendataria de Tabacos, con la presentación de una máquina empaquetadora a la que evalúan como de muy útil aplicación, le trasladan que su invento va a ser incorporado a todas las fábricas y que han acordado premiarle con 500 pesetas. La prensa alicantina, por ello, le felicitaba con efusivo entusiasmo.

En julio de 1928, una reseña periodística sobre la convocatoria del Certamen Nacional del Trabajo en Bilbao... que persigue el incentivar la participación activa de los profesionales en los procesos productivos para beneficio de la mejora del tejido industrial local y nacional, menciona la participación de nuestro carpintero tabacalero. Participará en Bilbao con una nueva invención: una máquina modeladora para las prensas de madera que conformaban los cigarros puros.

 

Tomás Crespo Juan, fotografiado junto a sus moldes conformadores - El Luchador, 16/07/1930

 

Así se explicaba Tomás Crespo al ser entrevistado por La Voz de Levante durante una visita que realizaron sus reporteros a la Fábrica: 

     “¿Cómo se le ocurrió inventar esta máquina?”

     Verá usted, estos moldes eran fabricados en Alemania y Norteamérica. Resultaban muy costosos y al iniciarse la guerra mundial, dejaron de recibirse en España. Entonces yo concebí la idea de construir una máquina para fabricarlos y haciendo pruebas y más pruebas, dí en el clavo y fabriqué unos moldes que fueron aceptados por mis superiores, moldes que todavía empleamos para la fabricación de cigarros”.

 

 

Los moldes aludidos, en este caso de fabricación alemana

 

En esta ocasión, en la exposición del Certamen Nacional del Trabajo en Bilbao, Crespo estuvo recompensado con una medalla, un diploma y 250 pesetas en metálico. La empresa, por contra ...y por lo visto, no se mostró muy generosa pese a ahorrarse muchos y buenos duros. Añadía este buen hombre a su declaración que otros tantos inventos tenía dirigidos a la industria panadera y para la fabricación de pastas y buñuelos. El reportero, no sin antes felicitarle por su constancia y empeño, dejaba escrita la propuesta de que no sería nada desdeñable el que le fuera concedida una Medalla del Trabajo.

Dos años más tarde, El Luchador volvió a recordarle publicando una fotografía en la que aparecía acompañado de sus moldes. De la búsqueda documental por entre la base de datos de la Agencia Española de Patentes y Marcas, de Tomás Crespo Juan, inventor tabacalero alicantino, solo he podido encontrar el registro de esa máquina modeladora. Tal vez ...y solo lo presupongo como de tal vez, registrando la patente pudo proteger y garantizarse algunos ingresos por pleno derecho, porque lo del reconocimiento de la Compañía Arrendataria debió de resultar poco menos que de guasa.

 


 

Muy propio de la Compañía Arrendataria. A sus obreros ...jornaleros a destajo durante algunos siglos, si acaso una palmadita en la espalda y a correr, que con lo que te pago ya vas más que reconocido.

Otras glorias eran las que recibían los ingenieros y los directivos, curiosamente “asalariados” fijos de empleo y sueldo a los que se les pagaba -y se ha pagado siempre- por realizar un trabajo acorde a sus capacidades y a su titulación.

A estos últimos les iba en la nómina la obligación por procurar los mejores métodos y técnicas en el proceso productivo. Por no ser del todo crítico y porque ya estamos hablando en tiempo pasado, haberlos que cumplieran con esta obligación ...hubiéronlos y muy dignamente, pero, como los salvos que se nombran en la Biblia ...en menor cuantía que la deseada. 

Poco se habla de la voluntad personal y del pundonor profesional mostrados por las plantillas en el trabajo y en la resolución de cualquier problema que surgiera. De esa “imperceptible” implicación siempre se han beneficiado las empresas. Y esta, en eso mismo, no fue muy diferente.

 

 

Fuentes consultadas:

  • (1) Biblioteca Virtual de la Prensa Histórica
            El Luchador 26/11/1924, 03/08/1928, 23/08/1928 y 16/07/1930

            Diario de Alicante 28/11/1924

            La Voz de Alicante 02/12/1928

  • Agencia Estatal de Patentes y Marcas
 
 

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